25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Saúl Ortiz

    El Coso Rosa

    Repaso con agilidad torera los embistes de diestro y siniestro sin que me tiemble el estoque, con el que me enfrento a los morlacos bravos y a los mansos. Me gustan las tardes de gloria, aunque a veces la vuelta al ruedo sea, más bien, una desvergüenza. Entraré siempre a matar aunque antes me deba persignar.

Los Bustamante más enfadados que nunca tras la última aparición de Paula

Paula Echevarría no ha dejado indiferente a nadie

Paula Echevarría no ha dejado indiferente a nadie

La actriz apareció ante los medios de comunicación ante el enfado evidente de los padres del cantante que no entienden su victimización. Las consecuencias son imparables.

Y de nuevo ella. Paula Echevarría aparecía, como un jardín vertical, en la presentación de un nuevo dispositivo móvil que, por supuesto, no voy a promocionar. Y no lo haré porque sus últimos actos publicitarios se han convertido en una afrenta directa contra un colectivo que es el mío. Me pregunto hasta cuándo -y el porqué- debemos seguir rindiendo pleitesía a un personaje que atenta contra esa prensa a la que solo recurre para promocionarse. Vuelve a dar lecciones de un periodismo que abomina en privado y en público luce como un de sus complementos. Paula dejó entrever que lo suyo con David es historia. Recurrió a algo tan manido como lo que expuso Juan Gabriel cuando le preguntaron si era homosexual: "lo que se ve no se pregunta" respondió él ante el desencaje del presentador. Imitó de forma tibia al inolvidable Divo pero asestó puñalada tras puñalada, acaso empujada por la necesidad de seguir acaparando titulares. Dijo sentirse turbada ante la incapacidad de los periodistas para atinar en sus informaciones mientras desviaba las preguntas de los informadores.

Echevarría tiene un manejo de los tiempos que me asusta. Acaso quiere hacernos creer que su vida marital ha cambiado en algo en los últimos meses. Siguen en el mismo punto: en esa separación que los que conocemos la realidad del matrimonio hemos mantenido hasta la extenuación. Pero Paula, en cambio, jugó al despiste en su primera comparecencia e invitó al debate. Ahora, en cambio, apuñala a quienes han intentado contrastar con ella aspectos de lo que habla, sí, pero con un photocall cubriendo su espalda. Mantiene que la prensa miente mientras cuenta los micrófonos de programas que conectan en directo para verla, precisamente, abordar sus miserias sentimentales.

Debería descender de los cielos y entender que sus actos promocionales solo interesan porque su relación con Bustamante está completamente varada. No se entiende que afirme que hay quien se ha inventado la fecha de una comunión, la de su hija -a la que ella quiere proteger y saca a relucir en cada entrevista-, habiendo tenido la oportunidad de desmentir en muchas ocasiones lo que se contaba en los medios. Porque sería coherente si su silencio fuera siempre. Pero Paula imita el comportamiento de un oso hormiguero y solo interviene cuando sale de la madriguera. 

Me cuentan que tras su escandalosa reaparición los Bustamante están más enfadados que nunca. No solo porque parece que ella es la única que sufre las inclemencias de lo mediático, sino porque sigue sin defender el honor del cantante como debería. Quizás esperaban más, aunque entre ellos haya un contrato de confidencialidad que les impide explicar la verdad sobre lo que les ocurre. 

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