15 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los anuncios

¿Por qué hay anuncios en televisión y radio detestables con el talento creativo de España? Una pregunta difícil de responder a la que este artículo, sin embargo, ofrece respuesta.

 

 

Confieso que tengo una relación muy particular con los anuncios. Más de la mitad de las veces, aunque reconozca la marca, no sé exactamente cuál es el mensaje que me transmiten. Seguramente, es culpa mía. A veces soy muy literal.

Esos anuncios tiernos y babosos que sirven para cualquier producto, especialmente perfumes y que ponen en época navideña, o sea de octubre a enero, me ponen los pelos de punta. Si me impactan negativamente evito comprar las marcas en cuestión. Si no, me entran por un oído y me salen por el otro.

Hay anuncios de empresas de alarmas que te hacen sentir acosado e inseguro aunque vivas al lado de la Guardia Civil

Por ejemplo, hace muchos años, había un anuncio en televisión de una marca de productos de higiene femenina, cuyo lema era “Me gusta ser mujer”; en todos estos años, no he conocido a una mujer que, en los días que tiene que hacer uso de tal producto, esté encantada de serlo. He evitado en lo posible comprar esa marca, pero resulta que las dos marcas dominantes pertenecen al mismo grupo.

Luego están los anuncios presentados por gente que a la que tengo manía. Es el caso de una actriz española que en el curso de su divorcio acusó a su marido de todos los delitos imaginables y el juez resolvió que no existía delito alguno. La actriz hizo un flaco favor a las mujeres que pasan realmente por esa difícil circunstancia. Así que cuando empezó a promocionar una marca de pasta, con harto dolor de mi corazón, me cambié a otra.

Últimamente, estoy un poco apartada de los anuncios de la televisión. Gracias sean dadas al hacedor por el mando a distancia y los canales por cable que me permiten pasar rápidamente la publicidad.

Hasta en el pan

Escucho la radio en el coche y hay dos anuncios que me molestan mucho. Uno es de una empresa de compra-venta de vehículos de segunda mano, que durante el tiempo del anuncia, repite machaconamente su lema. En cuanto empieza el anuncio, apago la radio y desde luego haré todo lo posible para no hacer uso de sus servicios. Incluso una temporada en la bolsa de papel que me dan con el pan, venía un anuncio diciendo que si recibían no sé cuántos mil mensajes pidiéndolo, terminaban la campaña. Parece que no se vendió pan suficiente.

 

 

El otro es parte de una agresiva campaña de una empresa de alarmas que me hace sentir acosada. No son sólo las llamadas a casa, asegurándote del alarmante incremento de robos en tu zona, aunque no saben que vives enfrente del Cuartel de la Guardia Civil y allí no tienen noticias de tal incremento. Esa alarma  antirrobos de “Detección Anticipada” que venden. Se me ocurre que es un sistema de lectura del pensamiento y me inquieta. Es cómo en Minority Report, saben tus intenciones y antes de que puedas llevarlas a cabo te liquidan.

La creatividad

Contrariamente a lo que pueda parecer, soy una gran fan de la publicidad y suelo ver todos los programas sobre los premios que se otorgan a las empresas y sus creativos y por eso me sorprende mucho que, siendo las empresas de publicidad españolas realmente notables a nivel mundial, se nos ofrezcan anuncios tan olvidables. Pero siendo el anunciante quien toma la decisión final, se me ocurre no quieren arriesgar en nuevas ideas dando por supuesto que al final los anuncios no los quiere ver nadie.

Y el anuncio de una marca alemana de coches en el que se ve una mano que sale de la ventanilla de un coche y va deslizándose por el aire y pregunta “¿Te gusta conducir?” me parece ¡genial!

 

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