27 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

España no necesita mediación sino Elecciones Generales

 

 

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha anunciado que las ya de por sí extravagantes relaciones bilaterales entre La Moncloa y la Generalitat incluirán en adelante un relator o intermediario, pues ésa será su función por mucho que el PSOE se empeñe en tildarlo de "coordinador" para tratar en vano de disimular la insólita cesión.

Los símbolos son tan importantes en los problemas políticos como las decisiones, y en ese sentido el independentismo catalán los ha manejado con tanta demagogia e irresponsabilidad como acierto. Lo sonrojante es que en ese viaje le ayude Pedro Sánchez, cediendo en un gesto cargado de connotaciones negativas para España.

A días del juicio

Porque eleva el problema de su ámbito real, equipara gobiernos incomparables, reproduce la liturgia de conflictos internacionales, alimenta las inviables expectativas del nacionalismo y presiona a la Justicia a pocos días del comienzo del juicio en el Tribunal Supremo de nueve golpistas.

La única mediación que necesita España es la de los españoles, con sus votos y en las urnas, y el presidente Sánchez no puede seguir demorándolo ni un día más

Nada de todo esto obedece a la incomprendida política de un presidente visionario que, a pesar de pagar un precio por ello, dispone del arrojo y la audacia necesarios para solventar un conflicto enquistado en el país que gobierna. Ese relato gubernamental, alimentado por los medios de comunicación más laxos en la crítica, es una falacia que no maquilla la naturaleza auténtica de sus cesiones.

Sus necesidades, no las de España

Éstas hay que buscarlas en las necesidades individuales de un Gobierno que llegó al poder por la puerta de atrás, sustentado en unos votos tóxicos que ahora le pasan factura y convierten al presidente en un rehén con solo dos opciones: ceder en todo lo que la ley le permita o sumir al país en un bucle de inestabilidad que pasa factura en todos los ámbitos.

En realidad hay una tercera posibilidad, que con razón le exigen PP, Cs y Vox: convocar Elecciones Generales con urgencia. Nunca debió llegar a sí a la presidencia, pero nunca tampoco debió mantenerse a cualquier precio. La única mediación que necesita España es la de los españoles, con sus votos y en las urnas, y el presidente Sánchez no puede seguir demorándolo ni un día más.

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