22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los independentistas quieren reventar las calles para forzar a Rajoy a negociar

Una de las manifestaciones convocadas por los CDR.

Una de las manifestaciones convocadas por los CDR.

Los responsables del 'procés' creen que la situación actual de bloqueo puede tener una salida: las manifestaciones y disturbios empujarían al Gobierno central a buscar una salida negociada.

Xavier Domènech (En Comú-Podem) lanzaba esta semana su propuesta de un gobierno técnico y transversal, iniciativa que no sonaba del todo mal a una pequeña parte del independentismo que, pese a no renunciar a él, ven inviable cualquier camino que siga insistiendo en el unilateralismo y el constante enfrentamiento con el Gobierno central. Forman parte de este reducido grupo un sector de ERC e, incluso, algunos cuadros del PDeCAT cada vez más alejados de las radicalizadas posiciones del expresidente catalán Carles Puigdemont.

Pero es un sector minoritario. Menos predicamento tenía otra propuesta de desbloqueo puesta encima de la mesa por el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que no ha ocultado la necesidad de buscar una fórmula que permita llegar a algún tipo de gobierno de concentración. Y, en este sentido, hacía una propuesta concreta: ese gobierno de concentración con todas las fuerzas de izquierdas catalana. 

Sin embargo, los planes del independentismo van por otros derroteros. Consideran que las movilizaciones en las calles, las protestas, concentraciones, manifestaciones... paralizar Cataluña entera es la mejor salida para la situación política actual. ¿Con qué motivo?, sencillamente con la intención de forzar al Gobierno de Mariano Rajoy a sentarse a negociar ante el escenario que pintan de una Cataluña insostenible por las protestas y los disturbios. 

Cuanto más fuerte sea el movimiento independentista más cerca estará la solución negociada

Un plan real que cuenta con el inestimable respaldo de los Comités de Defensa de la República (CDR) que pretenden conseguir un ambiente irrespirable para los catalanes. Y los políticos independentistas ya comienzan a reconocer esas pretensiones en público, si bien con un matiz: prohibo hablar de violencia, la consigna es siempre la misma "movilizaciones pacíficas", aunque la realidad de los hechos apunte a lo contrario. 

En este sentido, el portavoz de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià, quien abogó por abrir una "mesa de negociación" bilateral con el Estado para desbloquear la situación, aunque se mostró muy escéptico con la posibilidad de que este diálogo pueda producirse con Mariano Rajoy en la Moncloa. "Nosotros estamos dispuestos a sentarnos siempre, también con los actuales dirigentes del Estado", afirmó, antes de recalcar que hay "pocas opciones" de que esto pase a corto plazo. "No confiamos en la voluntad negociadora del Gobierno del PP", sentenció.

Sabrià mostró su convencimiento de que "tarde o temprano este conflicto político acabará en una mesa de negociación" debido a la fuerza de las movilizaciones en la calle y, en último término, a la intervención de la Unión Europea. En este sentido, reclamó que las movilizaciones sean siempre "pacíficas" para no perjudicar al proceso independentista y mostró su convencimiento de que acabará por "formarse un desbordamiento democrático" que logrará provocar "presiones (al Gobierno central) desde el ámbito internacional". "No se producen tan deprisa como nos gustaría", admitió en referencia a la intermediación internacional, pero mostró su convencimiento de que esta llegará. "Cuanto más fuerte sea el movimiento independentista más cerca estará la solución negociada", añadió.

Comenta esta noticia
Update CMP