20 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La crispación contra el PP por ir ganando deriva en agresión cobarde

Rajoy no suspendió su mitin en La Coruña.

Rajoy no suspendió su mitin en La Coruña.

La recta final ha deparado un aumento de la tensión y la agresividad verbal que, si bien no es ni debe ser coartada para un energúmeno, sí ha creado un caldo de cultivo indeseable.

La semana pasada, coincidiendo con el ecuador de la carrera del 20-D, un miembro destacado del comité de campaña del PP se alegraba ante ESdiario de que la campaña estuviera transcurriendo en un ambiente "sin crispación" contra los populares, que hasta entonces estaban pudiendo hablar de sus propuestas electorales y seguir su guion.

Es triste que tuviera que alegrarse, pero lógico dados los precedentes: en el PP han visto y vivido tanto en su contra en anteriores citas. Incluso el asedio a sus sedes al grito de "asesinos" en aquella siniestra jornada de reflexión de marzo de 2004 en la que en su día Pablo Iglesias se vanaglorió de haber participado. De hecho hace unos meses presumió de que el famoso pásalo salió de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, la suya.

Cantó victoria este dirigente del PP antes de tiempo, porque la recta final de la campaña ha deparado un aumento de la tensión y la agresividad verbal que, si bien no es ni debe ser coartada para una agresión tan intolerable como la que sufrió Mariano Rajoy en Pontevedra, sí ha creado un caldo de cultivo indeseable. Y peligroso, como se ha demostrado. "Es lo que tiene tensionar tanto la campaña", se lamentaban desde el entorno del candidato del PP.

Ojo. Tan condenable es ese puñetazo directo al mentón de la democracia como el ataque de dos encapuchados a un concejal de Podemos en Las Palmas de Gran Canaria de hace unos días y, sin ser comparable, las pintadas a la sede de Ciudadanos en Hospitalet de Llobregat el lunes, en las que entre otras cosas se leían "nazis". 

Desde Pedro Sánchez a Pablo Iglesias, pasando por Albert Rivera, Alberto Garzón y Andrés Herzog, los principales candidatos a las elecciones reaccionaron de forma rápida -la ocasión lo merecía- y unánime para condenar la violencia contra el presidente del Gobierno. 

Bien. Pero cada uno debería hacer examen de conciencia para ver si en algo han contribuido ellos y/o los suyos a crispar la campaña, a provocar esa famosa "tensión" que Iñaki Gabilondo le recomendaba a José Luis Rodríguez Zapatero en marzo de 2008 para espolear a los votantes socialistas.

Con un 40% de indecisos que daba el CIS a comienzos de diciembre, una anunciada victoria del PP que no todos terminan de digerir y unas encuestas que reflejan lo disputada que va a estar la segunda plaza, es lógico que todos los partidos intenten movilizar a los suyos con discursos pasionales. Pero ojo con traspasar según qué líneas.

A esta campaña aún le quedan dos días de vida. Ahora lo que toca es serenar los ánimos y arrinconar a esos cuatro energúmenos que aplaudieron desde las redes sociales el ataque a Rajoy. Qué mejor lección que darles que concluir la campaña en armonía y disfrutar de una jornada electoral plácida. Tengamos la fiesta en paz.

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