15 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Catarsis en Ciudadanos: Arrimadas emerge como sucesora tras la debacle de Rivera

Rivera comparece hundido por sus resultados.

Rivera comparece hundido por sus resultados.

Más de 2,5 millones de votos perdidos y 47 escaños menos en seis meses. Es el resultado fatídico del “no es no” al PSOE y su intento de sustituir al PP en el liderazgo de la derecha.

Y Albert Rivera no dimitió. Era lo que quedaba por saber de la noche electoral. Rivera ha comparecido para reconocer “un mal resultado sin paliativos” y anunciar que reúne este lunes al Comité Ejecutivo de forma extraordinaria para convocar un Congreso extraordinario.
Pero no ha dimitido. Al menos, esta noche. Porque hay quien piensa que podría hacerlo este lunes para que ese Congreso fuera el de la proclamación de Inés Arrimadas.

Rivera deja su suerte a un Comité hecho a su medida, purgado estos meses de disidentes, y a los “militantes” -ha dicho- que tendrán que decidir en ese Congreso.  En una parte del partido, no en todo, hay vértigo pensando en un Ciudadanos sin él. “Forma parte del cesarismo que se vive”, señala un crítico a la dirección. “Inés (Arrimadas) puede hacerlo perfectamente (sustituirle)”.

Rivera tiene, desde luego, quien le apoye. De puertas de la ejecutiva para adentro, algunas fuentes consultadas señalan “estamos todos con él” y “no le hemos pedido que se vaya”. Pero otras fuentes señalan que, más allá de esa ejecutiva a la medida, ha habido presión para que anunciara ya su dimisión y se ha resistido.

Hay preocupación especialmente en los dirigentes de Ciudadanos en algunas autonomías donde ya gobiernan junto al PP, manejan presupuesto y reparten cargos. Quedar con 10 diputados en el Congreso merma su influencia interna en esos gobiernos.

El fracaso del “no es no”

¡Más de 2,5 millones de votos perdidos y 47 escaños menos en seis meses! Es el resultado fatídico del “no es no” de Albert Rivera al PSOE y su intento de sustituir al PP en el liderazgo de la oposición. “La estrategia ha sido suya y nadie le ha chistado”, se quejan algunos dirigentes.

Ciudadanos pasa de ser una fuerza decisiva que, con 57 escaños, sumaba, con el PSOE, 180 diputados, a ser irrelevante y quedarse con 10 diputados que no aportan nada. Solo obtiene representación en Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla, Málaga y Cádiz.

Por los pelos va a poder formar grupo parlamentario en el Congreso. En el Senado, se queda solo con los senadores autonómicos. No ha sacado ni uno este domingo.

La dirección del partido, fuera del Congreso

Ciudadanos confiaba en vencer, de nuevo, a las encuestas, pero esta vez ganaron los sondeos, que, incluso, se quedaron cortos.

De los 4.155.665 votos (quedó a apenas 220.000 votos de distancia del PP) a 1.637.271. Una caída, casi, solo comparable en nuestra democracia, con características muy diferentes, al hundimiento de la UCD. De la tercera fuerza en el Congreso, a la sexta por detrás incluso de ERC.

Salvo Albert Rivera, Inés Arrimadas y Fernando de Páramo, los miembros de la dirección que se presentaban a las elecciones se han quedado fuera del Congreso. Se han quedado sin escaño José Manuel Villegas, Fran Hervías, Juan Carlos Girauta, Melisa Rodríguez, Patricia Reyes, Miguel Gutiérrez o personajes clave del grupo parlamentario como José Ignacio Prendes, José María Espejo-Saavedra o Joan Mesquida.

El drama es tal que, con los tres diputados de Madrid, solo salen elegidos, junto a Rivera, Marcos de Quinto y Sara Giménez; es decir, dos de sus fichajes de abril recién llegados, pero ninguno de los dirigentes clásicos de la dirección.

En Barcelona, Fernando de Páramo ha salvado su escaño. El secretario de Comunicación sustituyó en el número dos de la lista, tras Inés Arrimadas, a Toni Roldán, uno de los primeros dimitidos por su negativa a dialogar con Pedro Sánchez.

A Páramo señalan, muchos en la dirección del partido, como el responsable de la campaña que ha llevado a estos resultados. Su campaña ha representado el propio “despiste” del partido: el perro Lucas, el embarazo de Arrimadas, el adoquín del debate ... A Rivera lo hemos visto de motero y futbolista ... “Le ha faltado vestirse de buzo”, decía un dirigente hace unos días.

En las comunidades donde Cs gobierna con el PP, la correlación de fuerzas ha cambiado. Cs se deja 8 escaños en Andalucía (de 11 a 3); se deja 5 escaños (de 8 a 3) en la Comunidad de Madrid y en Murcia, directamente, se queda sin diputados. Ha pasado de 2 a 0.

En la Comunidad de Madrid, de especial peso político, Ciudadanos le sacó 85.000 votos al PP el 28A. Ahora se ha dejado 475.000 votos en Madrid y se queda a más de medio millón de votos de los populares.

Las relaciones entre el alcalde, José Luis Martínez Almeida, y la vicealcaldesa, Begoña Villacís, son fluidas (“dos partidos, un gobierno”, dijo Villacís a los 100 días), pero en la Comunidad el protagonismo que pretende el vicepresidente, Ignacio Aguado, respecto a la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, molesta.

Se le acusa de “desleal” y la tensión a veces corta el ambiente. En Sol y en Génova, 1ª planta (PP Madrid), hay satisfacción por el batacazo de sus socios. “A ver si ahora baja un poco esos humos”, dicen.

En abril, Cs sustentó su éxito en las mesetas, especialmente en Castilla y León, donde ha perdido los 8 diputados que obtuvo. Los ganó gracias a los restos del escrutinio siendo tercera fuerza, pero Vox le ha ganado, esta vez, la partida.

Castilla y León es un paradigma de lo ocurrido estos meses. La dirección nacional intentó cambiar a su líder regional Francisco Igea con unas primarias que resultaron fraudulentas. Igea intentó en mayo pactar con el PSOE castellano-leonés para sustituir al PP en el gobierno regional, pero la dirección nacional se lo prohibió y le obligó, también allí, al “no es no” al PSOE que ha resultado tan nefasto.

Cuando Pedro Sánchez celebró en Ferraz su victoria la noche del 28A, los militantes le gritaron, eufóricos, “con Rivera, no”. Medio año después, Sánchez ha salido a Ferraz a celebrar su “amarga victoria” y los militantes socialistas han ignorado a Ciudadanos. Ya no son necesarios. Del cielo al infierno, en seis meses.

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