El 'transciudadanismo'

El fenómeno político de moda tiene su origen en el transfuguismo y análogos, pero afecta especialmente a un partido político al que se requiere para conseguir su apoyo parlamentario.

Me tiene muy sorprendido la enorme campaña tendente a conseguir que Pedro Sánchez sea investido con los votos de Ciudadanos, a la que tantos se han sumado gustosos. Y además, gratis. Me refiero a los votos de Ciudadanos.

Me tiene sorprendido, porque pedirle a estas altura a Albert Rivera que se desdiga de todo lo que prometió en las campañas de abril y mayo -que es lo que ya había anunciado en febrero que haría después- es pedirle que se suicide políticamente. Alguien con tanta fama de 'veleta' en la anterior legislatura no se puede permitir un bandazo más.

Y sorprende más aún esa campaña por cuanto la encabezan algunos de los que se ve que no calcularon que Rivera iba a cumplir su palabra, avalada por cierto en órganos en los que algunos de ellos figuraban, y desde luego suscrita por quienes aceptaron formar parte de las listas de Ciudadanos después de fijada su posición para futuros pactos. Esas personas no pueden, por tanto, llamarse andana. Pero lo hacen, y son paseados montados en peanas por todas las plazas y a hombros de quienes no van nunca en procesión.

Llama la atención -aunque eso ya no sorprenda tanto- que muchos de quienes que de manera 'casual' se han escalonado para pedirle a Rivera que sepulte su credibilidad hablen como socialistas, anden como socialistas, y se comporten como socialistas no siéndolo.

Algunos empiezan a obtener recompensas a su labor de zapa desde el transfuguismo y a su propia falta de coherencia desde el antiizquierdismo y antinacionalismo más radical hasta el puesto de asesor de lujo en un gobierno de izquierdas y nacionalista. En palabras de Xavier Borràs, “travestismo ideológico”. Quizá estemos asistiendo a un nuevo fenómeno político: el 'trans-ciudadanismo'.

 

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