27 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El apoyo envenenado de Podemos al taxi: hunde al gremio “a multas e impuestos"

Taxistas en el acceso a Ifema, en Madrid

Taxistas en el acceso a Ifema, en Madrid

Los que se presentan como “salvadores” son, en realidad, unos “populistas intervencionistas” que están dañando al sector, según una de las voces económicas más autorizadas de nuestro país.

Los taxistas están disparando contra todos y exigen una regulación ya para los VTC, en mitad de una huelga que está colapsando Madrid y Barcelona. Y entre los partidos, Podemos se ha significado con un apoyo sin reservas y con toda contundencia por su ‘lucha’.

Sin duda, los de Iglesias han visto ahí un filón, como prueban tuits tan vehementes como los de Irene Montero, en las que claman contra “los buitres que quieren precarizar el empleo”. Pero hay voces que desmontan la fiabilidad de este respaldo y previenen al gremio.

 

Es el caso del economista, Daniel Lacalle, que también en las redes sociales ha desacreditado por completo esta solidaridad “envenenada”. Se han presentado como sus salvadores los mismos populistas intervencionistas que hunden al taxi a multas, requisitos arbitrarios e impuestos de todo tipo”, escribe una de las voces más autoridades del análisis de la actualidad económica en España.

“El enemigo del taxi no es la competencia, es la burocracia”, afirma Lacalle en una entrada a su blog relacionada con este conflicto y la responsabilidad en el mismo de Ayuntamientos ‘del cambio’ como los de Madrid y Barcelona. “Los taxistas, como autónomos y trabajadores, no tienen ninguna dificultad ni problema por competir. Su voluntad es clara, y ya son competitivos si no tienen que cargar con la mochila de las arbitrariedades recaudatorias”, añade el economista.

 

Y zanja con esta parrafada brutal:.”Para ese taxista, ejemplar en su dedicación, Uber y Cabify no son el enemigo. Son la constatación de que le han engañado y asaltado durante años. Son el reflejo de que el intervencionismo más absurdo ha llevado al negocio del taxi a un callejón sin aparente salida. No porque los taxistas no sean competitivos, corteses o porque el servicio no sea excelente, que lo es, sino porque trabajan con grilletes en los pies y manos y con siete bolas impuestas desde unos políticos que -encima- llenan sus cuentas de redes sociales de mensajes de apoyo al taxi mientras le quitan hasta un 50% de sus ingresos.

 

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