Obispo Salinas: “La Iglesia no tiene que ser el opositor del Estado”

Javier Salinas

Javier Salinas

El prelado valenciano Javier Salinas organiza un Congreso de Laicos españoles que ha comenzado sus trabajos previos para evitar que los cristianos se recojan a sus “cuarteles de invierno”.

En una tertulia reciente, se me ocurrió recordar a propósito de los pactos post-electorales y de la dificultad para que los negociadores se entendieran porque parecía que hablaran idiomas distintos, que el Espíritu Santo dio a los apóstoles el don de lenguas. Y añadí a manera de broma que a ver si se repetía aquí el milagro. Una de mis correspondientes se rió sorprendida por “tu dominio” de la historia de la religión.

Seguramente tampoco hay mucha gente hoy en día que sepa que la Iglesia no son sólo los obispos y los curas y las monjas. También están los laicos. Y del 14 al 16 de febrero de 2020, coincidiendo por cierto con San Valentín, la Iglesia en su conjunto va a escuchar a sus miembros no consagrados en un inusual encuentro que se va a celebrar por primera vez en España.

Su organizador es Javier Salinas, obispo auxiliar de Valencia, y presidente de la Comisión Episcopal del Apostolado Seglar. Aunque él dice que el impulsor es en realidad el Papa Francisco.

La idea es reunir a 2.000 cristianos no consagrados para escucharles, y a la vez para instarles a la corresponsabilidad a la que obliga el bautismo, y que los pastores dicen echar de menos. Según Salinas, con el firme propósito de “salir del pesimismo y el derrotismo”.

El Congreso de Laicos 2020 se realizará en tres fases. En la previa, se aportarán ideas tendentes a la mejor compresión del papel del laico en la Iglesia, pero también en el mundo. Por ejemplo en torno a la necesidad de poner al hombre en el centro de la Economía actual.

Para esta fase se llama especialmente a los cristianos que no están encuadrados en grupos organizados, porque, en palabras de Salinas, “apostolado laico no son sólo los grupos, también los que simplemente van a Misa”.

Esas ideas se plasmarán en un documento, tras un encuentro diocesano a celebrar en Valencia el 9 de noviembre.

Luego vendrá el Congreso propiamente dicho, que tendrá lugar en febrero en la Casa de Campo de Madrid. Un Congreso poco convencional, con sólo dos grupos de ponencias, con subgrupos de 25 personas, y con cuatro caminos transversales: qué es ser testigo de Dios ahora, las vocaciones, la presencia pública, y la formación.

Para el post-congreso queda la reelaboración a nivel diocesano de lo que del Congreso salga. Aunque, como apunta el obispo Salinas, “vernos y escucharnos es más importante que sacar conclusiones. La Iglesia quiere escuchar al Espíritu Santo a través del pueblo”.

El titular de esta noticia

Quizá no sea lo más importante de la noticia, pero puede que sí lo más llamativo. Por eso va de titular. Se explica muy fácilmente con dos frases de Salinas que aclaran otro de los porqués de este Congreso: “El Estado quiere ocupar todo el espacio, lo que nos lleva (a los cristianos) a la tentación de recogernos en los cuarteles de invierno” (que es lo que quiere combatir este Congreso), y “La Iglesia en España tiene que purificarse, no ser autoritaria, y no ser el opositor del Estado”. Y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

 

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