Casualidades o causalidades

Desde que se inició la legislatura en Les Corts, Ximo Puig ha puesto todo su empeño en mejorar la financiación estatal de la Comunitat Valenciana

Una está ya acostumbrada a observar los acontecimientos con cierto escepticismo, lo que sin duda es un ejercicio altamente recomendable para la salud mental y sobre todo, para la propia dignidad. No hay nada peor para una buena digestión que le tomen a un@ por tont@.

 

El pasado 18 de noviembre se celebró en Valencia una manifestación sin precedentes, por la que la práctica mayoría de los representantes de la sociedad valenciana reclamaron una financiación justa: sindicatos, patronal, representantes del ámbito universitario, el Consell y los partidos políticos, a excepción sonada del Partido Popular, y miles de valencianos unieron sus voces para reclamar lo que  nadie, absolutamente nadie, ni el mismísimo Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, duda: la Comunidad Valenciana está infrafinanciada.

 

Ese ha sido precisamente el caballo de batalla del president de la Generalitat Valenciana. Desde que se inició la legislatura en Les Corts, Ximo Puig ha puesto todo su empeño en mejorar la financiación de la Comunitat. Ya en septiembre de 2015 convocó a los representantes de todos los partidos políticos, así como a los actores sociales, para transmitir la necesidad de aunar esfuerzos en aras de conseguir la igualdad de oportunidades para los valencianos que, año tras año, somos despreciados por el Gobierno del Estado

 

Su férrea voluntad se vio plasmada en la firma del acuerdo para exigir la mejora de la financiación autonómica y de las inversiones del Estado en la Comunitat, en un acto celebrado en el Palau de la Generalitat el 7 de octubre de 2015.

 

A algun@ de los firmantes pronto les flojearon las piernas cuando, desde Madrid, les llamaron a capítulo. Isabel Bonig, en un intento de justificar el desmarque del Partido Popular y su negativa a participar en la manifestación del 18N, se desplazó a Madrid a suplicar árnica al ministro de Hacienda.

 

 Y es en este punto cuando me viene a la mente la romántica escena de la película Casablanca en la que Humphrey Bogart se despide de Lauren Bacall: “Siempre nos quedará el FLA”, debió decirle Montoro a Bonig tras despacharla.

 

Hace unos días se ha publicado el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2018, en los que nuevamente la Comunidad Valenciana es despreciada: cada valenciano recibirá 67 € menos que la media nacional. El Partido Popular y su cómplice, Ciudadanos, han decidido que no merecemos más y guardan silencio.

Injustificable, se mire por donde se mire.

 

A estas alturas de legislatura, pocos pueden dudar de que la lucha por la financiación y contra la falta de inversión en infraestructuras es el estandarte del president de la Generalitat. Y a pesar de la reivindicación constante, pocos dudamos de la invisibilidad del problema valenciano. No hay interés por transmitirlo, sino claro empeño por silenciarlo. Incluso el expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero vino a recordarnos, el pasado miércoles 11 en el Club de Encuentro Manuel Broseta, que era un problema de difícil solución, mientras Ximo Puig debía pensar: si no lo veo, no lo creo.

 

Por ello, no deja de sorprender que no tuviera ninguna (o poca) repercusión mediática, a nivel nacional, la manifestación contra la infrafinanciación del 18 de noviembre, o trataran de soslayo la reunión de Rajoy con Ximo Puig en septiembre de 2017, dos años y medio después de ser investido Presidente de los valencianos.

 

Sin embargo, desde que saltó a la luz la presunta financiación irregular del PSPV-PSOE y del Bloc, el noticiario de Televisión Española viene haciendo un seguimiento informativo de la cuestión, abriendo telediarios y pidiendo responsabilidades al president Ximo Puig, cuando en 2007 ninguna responsabilidad orgánica ostentaba en su partido.

Nada que ver con el ostracismo al que lo había condenado en su reivindicación por la infrafinanciación en la Comunidad Valenciana. Casualidad o causalidad, según se mire.

 

Y no han tardado en salir a la palestra algunos representantes del Partido Popular, como el diputado Rubén Ibáñez, pidiendo públicamente que el president compareciera en Les Corts para dar explicaciones y cancelara un viaje a China cuya finalidad es la de fomentar y reforzar las relaciones comerciales valencianas con aquel país.

 

Frente a un asunto que ha sido archivado judicialmente, Ibáñez arguye que alguna responsabilidad tendría por haber formado parte de las listas electorales del PSPV-PSOE en el 2007. Curioso rasero el que aplica si tenemos en cuenta que él mismo fue vicepresidente de la Diputación de Castelló cuando Carlos Fabra la presidía, o diputado autonómico desde 2011, cuando Camps encabezó la lista popular.

 

Y es que al Partido Popular y a su cómplice Ciudadanos, casualmente, les hubiera venido muy bien salpicar la reputación del president.  Quizá así hubieran disfrazado la nefasta trascendencia de su acción política para la Comunitat Valenciana durante esta legislatura, afrentando en vano a quien lucha por que los valencianos tengamos las mismas oportunidades a nivel educativo, sanitario o social que el resto de españoles.

 

*Abogada y excoordinadora de UPyD en la Comunidad Valenciana.

 

 

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