28 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Nuevo Orden: el tripartito que desea Sánchez para Cataluña... y España

El presidente socialista tiene un plan, y tras el raudo comienzo ahora pisa el freno por una razón: su hoja de ruta pasa por Cataluña y destruye todos los consensos.

 

 

Pedro Sánchez ha recalculado su hoja de ruta. Primero tomó la directa, lo que siempre le tienta. Subido sin disimulo a lomos de los separatistas, pisa ahora el freno, dispuesto a amoldar sus pasos con la mirada en los calientes acontecimientos en Cataluña.

Despojado Quim Torra de su condición de parlamentario autonómico (víctima de ese “Quim, que los de Oriol Junqueras te están haciendo la cama” tantas veces oído por los pasillos del Palau Sant Jaume), con la consiguiente voladura de la alianza entre JxCAT y ERC, la pregunta en La Moncloa ha dejado de ser “¿y ahora qué?” para ser “¿hasta cuándo?”

Los cálculos de los fontaneros monclovitas pasan por una convocatoria de elecciones en Cataluña a medio año vista, a lo sumo. Torra solamente estaría esperando ya al 23 de febrero, fecha en que termina la inhabilitación de Artur Mas, para dar el paso. 

Según los datos demoscópicos en manos del equipo presidencial, los republicanos están obteniendo una “enorme rentabilidad política” de las continuas cesiones de Sánchez. Quien, a cambio, espera que tras los próximos comicios autonómicos se conforme un tripartito ERC-PSC-En Comú Podem.

Una chistera

Sería el conejo bajo la chistera del líder del PSOE para calcificar su Gobierno de coalición con Pablo Iglesias. Poco importa que las consecuencias de ese tripartito dejasen definitivamente en papel mojado las apelaciones de Sánchez a construir “grandes consensos” con todas las fuerzas, incluido el PP.

 

 

No es sencillo entender la unidad de acción entre quienes tienen una idea común de España y  aquellos que quieren acabar con ella. Una desgracia para el país en momento tan crítico. La política nacional (¡otra vez! ¡qué pena!), al vaivén de las urnas en Cataluña.

 

Mientras, ahí está el Partido Popular, con Pablo Casado forzado a ser muro de contención de las veleidades de Sánchez y sus socios. Es su sino. El problema del líder popular sigue siendo tener que dedicar tantas energías a mirar de reojo a Vox, tan dispuesto a entrar en toda suerte de maniobras de distracción gubernamentales.

El “pin parental” fue viva muestra de esto. Ahora vendrán la eutanasia y la prolongación de la memoria histórica. La batalla por el veto de los padres en los colegios llegó a provocar un debate en el seno mismo de la formación de Santiago Abascal. Hubo división de opiniones entre los satisfechos con la guerra ideológica abierta y quienes dudaban de si no se había dado la oportunidad al Gobierno de ocultar en segundo plano sus fiascos.

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