19 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El voto 175 que salvaría a Sánchez cae en manos de la diputada que más le "odia"

Pedro Sánchez junto a Ana Oramas.

Pedro Sánchez junto a Ana Oramas.

Si los diputados suspendidos este viernes se aferran a sus escaños, cambia la mayoría que el socialista necesita para ser investido. En el PSOE miran a Canarias y suspiran, pero está difícil

La suspensión de los cuatro diputados en prisión acordada este viernes por el Congreso, Oriol Junqueras, Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull, lleva a la siguiente pantalla: la de qué pasará con sus escaños. 

Junqueras, que concurre a las elecciones europeas en la candidatura de Ahora Repúblicas (junto con Bildu y el BNG), tiene intención de renunciar a su escaño en el Congreso por la Eurocámara, de forma que la lista correrá y entrará en la Cámara Baja Montserrat Font Fabra, que ocupaba el número 16 (ERC obtuvo 15 el pasado 28 de abril). 

Sin embargo, Sánchez, Turull y Rull, que iban en la candidatura de Junts per Catalunya, parecen decididos a conservar sus escaños, aunque no puedan ejercer los derechos y deberes de los diputados. Entre ellos, votar en la investidura de Pedro Sánchez

Ello merma las fuerzas del independentismo en el hemiciclo, puesto que altera sustancialmente la mayoría que necesita el socialista para ser elegido presidente del Gobierno: de 176 síes a 174. Parece un cambio mínimo, pero en realidad es uno gigante.

El PSOE sueña con una suma en la que no sean necesarios los independentistas, como los 175 que obtuvo Meritxell Batet en segunda votación para ser designada presidente del Congreso: 123 del PSOE, 42 de Podemos, 6 del PNV, 2 de Coalición Canaria, 1 del PRC de Miguel Ángel Revilla y 1 de Compromís

¿Cuál es el problema? Que Coalición Canaria ha jurado y perjurado, en Canarias y en Madrid, que jamás votará a favor ni se abstendrá en la investidura de Sánchez si Sánchez pacta con Podemos, que va a pactar (aún queda por definir con qué fórmula). 

Si algo tiene la veterana diputada canaria Ana Oramas es palabra. Y se ha cansado de repetirlo: "No vamos a estar ahí, es el compromiso que adoptamos con los ciudadanos y somos personas absolutamente coherentes". 

Palabra y profundísimas diferencias con Pedro Sánchez, al que no apoyó en la moción de censura y al que ha dedicado en el Congreso intervenciones tan durísimas como ésta del pasado mes de diciembre que se hizo viral en las redes:

Sin embargo, los socialistas aún tienen una mínima esperanza puesta en hacer cambiar de idea a CC, y ello pasa por el escenario postelectoral que arrojen las urnas el domingo en las Islas. 

Las encuestas publicadas por los principales medios insulares sitúan al PSOE muy por delante de Coalición Canaria, que ha encabezado el Ejecutivo de la Islas de forma ininterrumpida durante los últimos 30 años. Unas veces pactando con los socialistas y otras con los populares.

Para CC sería un shock que el PSOE pactara un gobierno con Podemos y Nueva Canarias y quedar apeados del poder. Eso lo saben en Ferraz, donde siempre tienen a punto la chequera. Sin embargo, ocurre que las relaciones entre el PSOE canario y CC se han ido deteriorando y a día de hoy son pésimas, por no decir prácticamente inexistentes.

La gota que colmó el vaso fue la denuncia que Coalición Canaria presentó hace junto un mes contra el candidato socialista, Ángel Víctor Torres, por supuestas irregularidades en el Gran Canaria Arena siendo él presidente del Instituto Insular de Deportes de Gran Canaria. Le acusan de malversación de fondos públicos, falsedad documental y prevaricación. 

Así que la situación es endiablada. Y si Coalición Canaria no está por la labor, que no lo está, solo queda llamar a la puerta de ERC.

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