27 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La acusación de fraude a favor de Biden señala ya a miles de votos "robados"

Trump, que no hace prisioneros

Trump, que no hace prisioneros

El extraño "despiste" de 6.000 votos en un pequeño condado de Michigan enciende la polémica y señala ya a otros 47 rincones de América en los que Trump sospecha de pucherazo.

 

 

¿Hay fraude en las elecciones americanas? ¿Tiene mal perder Donald Trump? ¿Joe Biden puede ganar limpiamente? ¿Merecen intervención judicial las sospechas de "pucherazo" aireadas por el equipo del presidente en ejercicio?

La tensión se masca en los Estados Unidos, en otra noche de infarto con el recuento que parece situar claramente por delante al candidato demócrata... y nítidamente en modo de feroz denuncia a su rival republicano. La última denuncia en ese sentido es impactante y ah hecho correr ríos de tinta tuitera:

 

 

La denuncia la ha hecho pública la presidenta del partido Republicano en el Estado de Michigan, en uno de cuyos condados dicen haber detectado un extraño trasvase de votos de Trump al casillero de Biden: en concreto, 6.000 papeletas.

Parece un número ínfimo, pero es ahí donde la maquinaria del actual inquilino de la Casa Blanca se ha puesto en marcha para señalar a otros 47 condados de Estados clave como posibles escenarios de otras "alteraciones" similares. Todos ellos utilizan el mismo software de Antrim, el pequeño condado de Michigan donde con el recuento correcto, según los números de Trump, la victoria adjudicada a Biden sería en realidad suya:

 

 

A partir de ahí, las especulaciones se disparan y sugieren que algo raro ha pasado en lugares calientes, decisivos para el escrutinio, como Arizona, Pensilvania o Georgia, donde un puñado de votos decantan la victoria parcial y global para uno u otro, en un momento en el que ambos se "proclaman" vencedores, a su manera, y todo huele a intervención judicial y crispación social:

 

 

Ese recuento de Estados "sospechosos" realizado por un analista de Fox News, cadena inclinada hacia Trump que no obstante dio por ganador a Biden en la disputada Arizona, ha terminado por encender los ánimos y caldear el cruce de mensajes entre los equipos de Trump y de Biden.

 

El primero insiste en que seguirá en la Casa Blanca... y el segundo ha recordado los mecanismos legales existentes en USA para desalojar a "okupas". Aunque el tono presidencial ya se impone en quien tiene, pese a la bronca, todas las papeletas para ser el 46 presidente de la larga lista iniciada por George Washington, con una de esas frases kenedyanas que tanto gusta adaptar a Iván Redondo para su Pedro Sánchez:

 

 

"Podemos ser oponente, pero no somos enemigos. Somos americanos". Anótenla, cuando termine el eterno recuento americano... seguro que terminan escuchándosela al presidente español en cualquiera de sus comparecencias en Moncloa.

Cómo será la cosa de agria que, en este torbellino de acusaciones y sospechas, hasta la pequeña Greta Thunberg ha tenido tiempo de reaparecer para mandar a "reciclaje" a Trump, ajustando cuentas pendientes por palabras muy críticas del político hacia ella que hoy vuelve como un bumerán:

 

 

This is América, of course.

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