20 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Saúl Ortiz

    El Coso Rosa

    Repaso con agilidad torera los embistes de diestro y siniestro sin que me tiemble el estoque, con el que me enfrento a los morlacos bravos y a los mansos. Me gustan las tardes de gloria, aunque a veces la vuelta al ruedo sea, más bien, una desvergüenza. Entraré siempre a matar aunque antes me deba persignar.

La alocada tarde de Ylenia con un misterioso acompañante y una pizza

En medio de rumores sobre su relación con el Pequeño Nicolás, Ylenia Padilla disfrutó del domingo en compañía masculina. Según ha podido saber ESdiario, la colaboradora se lo pasó en grande.

Ylenia Padilla nunca imaginó que se convertiría en carne de prensa rosa. Ni siquiera que iba a ocupar y preocupar a quien escribe estas líneas, siempre alarmado ante los comportamientos taciturnos y extraños de quienes se deslizan por el coso rosa. Es el caso de esta Ylenia corregida y aumentada por una fama tan efímera como peligrosa que, me cuentan, ha cambiado radicalmente su forma de ser. Excesiva prepotencia ante los que no se visten entre focos y cámaras.

Pero Ylenia está encantada de conocerse. Ni siquiera las críticas hacia su inaceptable trayectoria musical han servido para ponerle los pies en el suelo. Camina a tres metros sobre el cielo, como esa película de Mario Casas y María Valverde que despertó los sueños de más de una. Qué duda cabe de que la relación de Ylenia con Suso le convirtió en un personaje más allá de los reality de turno. Es ella y sus circunstancias, a pesar de que busque, desatinada, el reconocimiento público a golpe de montaje. Nadie se cree que sus amores le duren tan poco, a no ser que la de Benidorm esconda una personalidad mucho más perversa de lo que se imagina. Patinazo, tras patinazo, y siempre en momentos clave para su crecimiento famosil.

Lo que no cuenta, quizás, es lo que ocurre realmente en su vida. Me explican que Ylenia pasó la tarde del domingo muy bien acompañada en su casa en el madrileño barrio de Quevedo. Se rió a mandíbula batiente con un amigo antes de desembarcar en el plató del debate de Gran Hermano Vip en el que se le vio menos agitada que en otras ocasiones. Quizás llegó relajada, como descansada o descargada ante el afán de su amigo por desestresarla. Me cuentan que la pareja pidió una pizza para reponer fuerzas y que se despidieron con un beso cariñoso. Quién sabe si entre ellos ya hay algo más que amistad o solo son buenos amigos. 

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