23 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Alsina da la razón a Don Juan Carlos y mete en un "apuro" a su hijo Felipe

Problemas de imagen para Zarzuela. No se habla de otra cosa en los corrillos y al final después de tanta gente queriendo meter en lío al Rey ha sido la persona más inesperada la que lo hecho

No se habla de otra cosa este jueves en los corrillos y en las tertulias de desayuno que del "mosqueo del Rey emérito" del que también se hizo eco en su editorial mañanero de Más de Uno Carlos Alsina: "Lo fue ya ayer, en la cámara baja, y lo sigue siendo hoy, cuando el propio don Juan Carlos ha querido que se sepa —porque ha querido— que está como una hidra porque no le hayan invitado. Y con razón, oiga, porque tiene poco sentido rendir tributo a quienes estuvieron en la primera línea política de aquel momento tan relevante de nuestra historia y hurtarle ese tributo —dejar fuera— a quien estuvo no en la primera línea, sino escribiendo algunas de las líneas que luego interpretaban otros". 

Es por eso que concluye que "tanta gente queriendo poner en apuros al Rey Felipe y al final lo consigue su padre".

Recuerda el locutor de Onda Cero que "el Rey de antes hace saber que está dolido por el ninguneo. Deslizando esta frase que confirma que la fuente última de cuanto se está contando es él, a través de terceras personas allegadas o de su entorno. Esta frase campechana: "Invitan a la nieta de la Pasionaria y a mí me dejan fuera". La casa del rey se ha esforzado en encontrar una razón creíble para dejar al emérito fuera —que si el protocolo, que si el lugar en el hemiciclo, que si el protagonismo necesario del monarca de ahora—, pero no ha podido refutar la convicción generalizada de que si el Rey Felipe hubiera visto oportuno que estuviera allí su padre, habría estado. Diga el protocolo lo que diga. Hagamos normal en el protocolo lo que a pie de calle ya es normal, que diría Suárez". 

Y es que, a juicio de Alsina, "a quien tomara la decisión de dejar fuera al Rey de antes hay que invitarle a admitir el patinazo. Se trataba de que el foco permaneciera encendido en el discurso del rey presente pero acabó sucediendo lo contrario. Cada vez que Felipe de Borbón hacía un punto y aparte y sonaban los aplausos, alguien se estaba preguntando por el Rey emérito". 

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