27 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Iglesias se prepara para otro domingo negro con su quinto desplome en las urnas

Pablo Iglesias saluda chocando su codo a su candidata en el País Vasco, Miren Gorrotxategui.

Pablo Iglesias saluda chocando su codo a su candidata en el País Vasco, Miren Gorrotxategui.

El líder de Podemos se afana en la cortina de humo del "caso Corinna" para tapar el escándalo de la pieza Dina. Pero hay peores noticias: el panorama que dibuja el 12-J.

El futuro del liderazgo de Pablo Iglesias no solamente se juega a medio plazo en la Audiencia Nacional, en la que podría acabar imputado en el caso Dina vista la deriva de la investigación del juez Manuel García Castellón. También puede perfilarse al filo de la medianoche de este próximo domingo.

Y mientras el vicepresidente segundo del Gobierno se afana en reforzar su ofensiva contra la Corona, tal vez en una maniobra envolvente para lanzar tinta de calamar sobre sus propios problemas con las cloacas de Podemos, el partido tiene una cita determinante con las urnas vascas y gallegas en las que, los propios sondeos internos de la formación, apuntan a un nuevo desplome electoral. Uno más, que vendría a certificar que Iglesias encara sus horas más bajas en el apoyo de sus votantes.

La cuestión no es baladí. No en vano Iglesias se presenta el 12-J sin excusas. Desde La Moncloa -con los oropeles propios de su cargo de vicepresidente- y con dos candidatos de su plena confianza.

Es más, en el País Vasco fueron sus maniobras desde la Secretaría General las que colocaron a Miren Gorrotxategi, desalojando de la candidatura a la errejonista Rosa Martínez. En Galicia, Iglesias puso todo el aparato oficial para que Antón Gómez Reino venciera en las primarias a su antigua colaboradora, Carolina Bescansa.

 

Iglesias, este jueves en la campaña gallega junto a su candidato Antón Gómez Reino.

 

Pero Iglesias llega al 12-J con expectativas nada halagüeñas. Todas las encuestas auguran una debacle de Gorrotxategui y de Gómez Reino. En ambos casos ampliamente superados por el PSE y el PSdG. Y por Bildu y el BNG.

Los sondeos coinciden en que la situación es especialmente preocupante en el feudo gallego. Allí, Iglesias puede dejarse entre 10 y 12 escaños. En buena medida por el crecimiento de los socialistas y la recuperación del BNG.

 

El vaticinio del CIS para Podemos en Galicia, de los 14 de 2016 a 4-6 el próximo domingo.

 

En el caso del País Vasco, la media de las últimas encuestas habla de un desplome de entre 3 y 4 escaños. Un caudal de apoyos que engordaría al PSE y a Bildu.

Pero además, Iglesias puede ver naufragar en 48 horas su gran apuesta estratégica para desalojar del poder a Alberto Núñez Feijóo e Íñigo Urkullu: sendos tripartitos de izquierda. En Galicia, la posible mayoría absoluta del candidato del PP lo atajaría de raíz. En el País Vasco, lo haría la negativa expresa y oficializada en campaña de la socialista Idoia Mendía.

Estos dos mazazos en dos autonomías decisivas para la propia política nacional no harían más que certificar el sostenido ciclo descendente de Iglesias en sus últimas citas con las urnas. Cabe recordar que entre las últimas generales del 28-A y el 10-N Podemos perdió 700.000 votos y 32 escaños.

Antes ya venía de probar otro amargo trago amargo en las autonómicas y municipales. El 26-M del 2019 Podemos perdió todos sus grandes ayuntamientos del cambio y vio esfumarse 68 parlamentarios autonomicos y 860.000 votos.

Para darse cuenta del desplome irrefrenable de Podemos en las urnas en el tiempo récord de cinco años basta echar un repaso al histórico de votos de Pablo Iglesias. En una demoledora secuencia: 21,1% (generales 2016), 14,3% (generales 26A 2019), 12,8 % (generales 28A 2019 ), 10% (europeas 2019), 3,8% (municipales 2019).

Este domingo, los vascos y gallegos pueden certificar una nueva sangría electoral de Pablo Iglesias. Y darle un baño de realidad: que el poder que ostenta se debe tan solo al oxígeno que le ha regalado Pedro Sánchez.

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