20 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Susana Díaz se estrella y la alianza de Juanma Moreno y Juan Marín puede ganarla

Juanma Moreno (PP) y Juan Marín (Cs)

Juanma Moreno (PP) y Juan Marín (Cs)

PP y Cs podrían lograr un vuelco histórico en Andalucía si sellaran un pacto: les falta un único diputado para cerrar casi cuatro décadas de gobiernos del PSOE. Díaz necesita a Podemos.

Susana Díaz y el PSOE pueden perder el poder y Andalucía dar un vuelco histórico tras casi cuatro décadas de socialismo en una Comunidad Autónoma decisiva por su peso e historia en el conjunto de España. Una encuesta con 3.200 entrevistas telefónicas en las ocho provincias andaluzas de Aurea Project Consulting, empresa especializada del sector radicada en Sevilla, coloca a la suma de PP y Ciudadanos a un sólo diputado de la mayoría absoluta.

 

 

El sondeo, elaborado entre el 18 de septiembre y el 8 de octubre de este año mediante preguntas telefónicas, otorga a la suma de PP y Cs hasta 54 escaños, a uno de los 55 que conceden la mayoría absoluta, con el mejor resultado histórico para el centro-derecha andaluz aunque sea repartido en dos partidos.

Juanma Moreno, líder del PP, podría alcanzar así la presidencia del Gobierno de Andalucía, muy probablemente con el líder de Cs, Juan Marín, en la vicepresidencia, toda vez que el partido naranja ya ha anunciado que no volverá a permitir que el PSOE gobierne de nuevo.

 

 

A mes y medio de los comicios, adelantados al 2 de diciembre por Susana Díaz por el desgaste de la marca de Pedro Sánchez y el impacto de los casos de corrupción y las previsibles sentencias de los ERES; se antoja factible ganar ese último escaño para provocar un cambio inédito en la región.

 

 

El estudio, al que ha accedido en su totalidad ESdiario, recoge en cualquier caso un varapalo para el PSOE, que perdería entre siete y diez diputados para bajar de los 47 actuales a una horquilla de entre 37 y 40, suficientes para ganar los comicios pese a todo pero escasos para garantizarse la continuidad.

Para que Susana Díaz se mantuviera en San Telmo, sede presidencial en Sevilla, debería lograr el respaldo de Adelante Andalucía, la nueva marca de Podemos, que subiría de los quince diputados actuales a un mínimo de 19 y un máximo de 22.  

 

 

En la horquilla más baja de Díaz y de Teresa Rodríguez las cuentas podrían salirles, pues alcanzarían los 57 escaños, pero la inexistente química política y personal entre ambas dirigentes dificulta sobremanera un acuerdo que, de llegar, derrumbaría además el discurso nacional de la lideresa socialista contra los pactos con el llamado populismo.

Teniendo en cuenta además que las encuestas tradicionalmente no logran detectar el voto oculto al PP en Andalucía, las opciones de un sorpaso ideológico son más elevadas, pues hasta en ese contexto Juanma Moreno se mantiene en un resultado similar a los anteriores comicios -perdería un diputado- y Cs irrumpe con fuerza para obtener hasta 13 escaños más de los actuales.

 

 

La encuesta recoge otras malas noticias para Díaz, empezando por la abrumadora queja de los andaluces con respecto a los grandes problemas que sufren: el paro aparece de manera destacadísima a la cabeza de todos ellos, con un 74% de ciudadanos considerándolo el más grave de todos ellos; seguido por la corrupción.

 

 

Y no mejora el panorama para el PSOE al constatarse el impacto negativo de Pedro Sánchez en las siglas ni, tampoco, el deterioro de la imagen de la propia Díaz: sigue apareciendo en primer lugar como presidenta preferente para los andaluces cuando se pregunta por todos los candidatos a la vez; pero pierde cuando la pregunta se reduce a sólo dos, ella misma y el popular Moreno.

 

 

Peor aún es la influencia de Sánchez en Andalucía, donde cosecha un desdén sin precedente: el 51.7% desaprueba al actual presidente del Gobierno, una cifra muy baja en una región que tradicionalmente veían con buenos ojos al inquilino socialista de La Moncloa.

 

 

Sin embargo, Susana Díaz no puede vanagloriarse de superar en valoración a su compañero y adversario en el PSOE, pues en todas las franjas de edad, al compararse con Sánchez, obtiene unos resultados muy parecidos de aprobación o incluso más bajos.

 

 

La valoración de la gestión de Sánchez, para los andaluces, tampoco obtiene grandes cifras, ni siquiera entre los propios votantes del PSOE: el 60% de éstos la aprueba, un número bajo teniendo en cuenta que se trata de sus propios seguidores, muy lejos de la unanimidad con respecto a su teórico líder.

 

 

En el caso de Díaz, la encuesta no distingue por seguidores de distintos partidos y la respuesta atiende al cómputo de los andaluces, que desaprueban de forma mayoritaria la gestión de la presidenta saliente, aunque personalmente obtenga la segunda valoración más alta entre los distintos líderes políticos tras Juan Marín, de Cs, frente al que pierde en ese epígrafe como lo hace con Juanma Moreno a efectos de quién debe ser el presidente si fuera un duelo a dos.

 

 

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