28 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El alegato partidista de Meritxell Batet sobre el Covid que levantará ampollas

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

A la presidenta de las Cortes Generales, tercera institución del Estado y garante constitucional de la neutralidad, le ha dado un ataque de partido sobre el coronavirus que dará que hablar.

La semana pasada fue el número dos del Congreso, el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien abogó por marginar a la oposición en unas declaraciones impropias de su cargo institucional. Y ahora es la propia presidenta de las Cortes la que emula a su compañero de partido con un inapropiado e inoportuno alegato partidista.

Meritxell Batet alerta contra quienes alientan "reproches y diatribas" y apuestan por "demoliciones y bilis" en estos días y ha llamado a afrontar la solución a la crisis del coronavirus con "prudencia, serenidad, comprensión y empatía".

"Estos son los signos que distinguen a quienes luchan contra la crisis, quienes se comprometen para superarla, frente a quienes querrán utilizarla para sus intereses", defiende la presidenta del Congreso en un discurso que choca, dado el marcado perfil institucional y neutral del cargo que ocupa.

Así lo explica Batet en el texto que ha escrito para prologar Pandemocracia, el libro del filósoto Daniel Innerarity.

 

 

La tercera autoridad del Estado defiende que es a los representantes públicos a los que les corresponde dirigir la respuesta a la crisis. "De la crisis saldremos gracias a lo público. Saldremos gracias a la instituciones de todos", proclama Batet, incidiendo en que, en el caso de España, esas instituciones integran "distintos niveles", que van desde el local y el autonómico hasta el supranacional de la Unión Europea.

Pero Batet va más allá, toma partido y pide "desconfiar de quienes lo tienen todo claro, pues en el debate público no hay mayor señal de soberbia ni mayor riesgo de error".

La presidenta socialista del Congreso admite que en la actuales circunstancias, tras la muerte de seres queridos, con la amenaza económica y con la incertidumbre que se cierne sobre el futuro, es difícil sustraerse a airados debates, pero subraya que "más que reproches y diatribas, demoliciones y bilis, hace falta respeto por el trabajo y la contribución ajenos".

Y, exige Batet, "prudencia en su valoración; comprensión por el esfuerzo realizado e incluso por la impotencia que pueda encontrar, implicación en la oferta de respuestas; empatía y solidaridad con quienes más sufren, con quienes pierdan recursos, fuerzas y sobre todo personas queridas".

Desde su punto de vista, "esos son los signos que distinguen a quienes luchan contra la crisis, quienes se comprometen para superarla, frente a quienes querrán utilizarla para sus intereses".

M.B
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