29 de octubre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Marta López, hundida, no puede dejar de llorar una semana después de su despido

Marta López sigue desaparecida y con perfil bajo.

Marta López sigue desaparecida y con perfil bajo.

Desde que Mediaset tomo la decisión fulminante de prescindir de sus servicios como colaboradora está desaparecida en combate y prefiere no hablar. De momento prefiere el perfil bajo.

La misteriosa desaparición de las pantallas la semana pasada de Carlota Corredera y los colaboradores titulares de Sálvame (como Antonio David Flores, Lydia Lozano o Gema López entre otros) unida a la ausencia de los presentadores de Ya es mediodía, Marc Calderó y Verónica Dulanto, activó todas las alarmas y desató todos los rumores. Mediaset había activado el protocolo de seguridad al notificarse un positivo por coronavirus entre sus empleados.

Rápidamente se hacía público que ese empleado era ni más ni menos que Marta López, rostro habitual en la parrilla de la cadena en los últimos meses. Y es que su presencia se intensificó notablemente en Sálvame y Ya es mediodía a raíz del MerlosPlace (imposible olvidar lo de Alfonso Merlos con Alexia Rivas en pleno confinamiento).

Marta, que días antes había asistido a una fiesta privada en Marbella donde no llevó la mascarilla obligatoria ni mantuvo la distancia de seguridad con el resto de asistentes (entre los que se encontraba Makoke) fue despedida de modo fulminante por Mediaset. La cadena hacía público un comunicado en el que censuraba la actitud irresponsable de la colaboradora y anunciaba que a partir de ese momento prescindían de ella.

Esto fue el pasado jueves 20 de agosto y, parece mentira, pero ya ha pasado una semana desde uno de los peores días en la vida de Marta López. La colaboradora, que poco antes de conocerse su despido, compartía una foto en su cuenta de Instagram con un vestido negro está desaparecida desde entonces.

Efrén Reyero, con el que lleva saliendo 20 días, y del que no se sabe si también tiene coronavirus, le ha mostrado su apoyo públicamente. Por lo demás, silencio absoluto desde el entorno de la empresaria y ex colaboradora.

Diferentes fuentes aseguran que está pasando por uno de sus peores momentos y que, hundida, no puede dejar de llorar. Sin embargo, Marta prefiere, por el momento, seguir desaparecida y mantener un perfil bajo una semana después de su inesperado despido.

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