24 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Muere a los 94 años la gran dama del teatro y viuda del mítico Paco Rabal

Asunción Balaguer, con su sonrisa característica

Asunción Balaguer, con su sonrisa característica

Fallece Asunción Balaguer, icono de la actuación en España, emblema de AISGE y esposa de uno de los actores más recordados del cine y el teatro españoles.

La mítica actriz Asunción Balaguer, decana de la interpretación en España y viuda del mítico Francisco Rabal, ha fallecido esta madrugada en el hospital madrileño de la Fuenfría (Cercedilla) como consecuencia de un fallo multiorgánico, según han confirmado a la Fundación AISGE fuentes familiares.

Balaguer, que había cumplido ya 94 años el 8 de noviembre, fue ingresada hace una semana después de sufrir un ictus en su domicilio de Alpedrete, el municipio serrano donde fijó su residencia a principios de los años ochenta en compañía de su marido, el también reputadísimo actor Paco Rabal.

 Su cuerpo será velado en el tanatorio de Collado Villalba y, tras la incineración, sus hijos, Benito y Teresa Rabal, trasladarán las cenizas a Águilas (Murcia), donde descansan desde 2001 las del protagonista de Los santos inocentes.  

Balaguer había nacido en Manresa (Barcelona) en 1925, en el seno de una familia burguesa, y recordaba con nitidez cómo la llegada de la II República, a partir de 1931, le permitió “acceder a las publicaciones que amontonaban mis hermanos, sobre todo las de literatura rusa” y adquirir ciertas nociones básicas de “liberación femenina”, truncadas tras la Guerra Civil.

 

Se subió por primera vez a un escenario a los 13 años, en una función de Santa Teresa de Jesús a cargo del Institut del Teatre, y conoció a un jovencísimo Francisco Rabal Valera ya en Madrid, cuando este se incorporó a la compañía Lope de Vega.

 Durante su más de medio siglo de matrimonio relegó en parte su faceta interpretativa, pero cuando enviudó a los 75 años, retomó la vida artística con todas las consecuencias y escribió sus mejores páginas como actriz. Entre 2010 y 2013 obtuvo cuatro premios consecutivos de la Unión de Actores, en 2012 la revista Teleprograma distinguió toda una vida de dedicación al oficio con el TP de Oro y en 2013 recogería el Premio Max a la actriz de reparto por el musical Follies, en el que cantó y bailó en las mejores escenas.

La socia número 3 de AISGE

 El pistoletazo de salida a esa apoteósica racha lo dio la Fundación AISGE al aplaudir en 2010 su prolongada y fructífera trayectoria con el Premio Actúa. Momentos antes de levantar dicho trofeo confesaba con gracia el motivo de su salto a la interpretación:

"Me aburría mi vida. No me gustaba siendo yo misma y deseaba hacer de otras personas. Este es el trabajo más hermoso, entre otras cosas porque no te aburre. Si volviera a nacer, volvería a ser actriz. Y me gustaría tener otra vida, ¿eh?".. 

El vínculo de Asunción Balaguer con AISGE fue intenso desde siempre. Era la socia número 3 de la entidad, en la que figura inscrita desde el 13 de septiembre de 1990, unas semanas antes de la autorización administrativa del Ministerio de Cultura.

Luego ejercería activamente como consejera de la entidad y patrona de la Fundación AISGE entre 2002 y 2018, además de asumir la presidencia vitalicia del jurado del Premio Paco Rabal de Periodismo Cultural, instaurado en 2007 y que hoy va ya por su trigésima edición.

La Fundación AISGE le organizó una fiesta de homenaje el 6 de noviembre de 2015, con motivo de su 90 cumpleaños, en la Casa de la Cultura de Alpedrete, que desde ese mismo día lleva su nombre. Como dato entrañable, la plaza donde se ubica ese epicentro cultural del municipio había sido bautizada años antes como plaza de Paco Rabal

 

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En la sede de AISGE, durante la entrega del Premio Paco Rabal de Periodismo Cultural de 2013 

 

A lo largo de esta segunda juventud artística, ya en pleno siglo XXI, Asunción Balaguer no dejó de recibir gestos de admiración hacia su figura. El cineasta Javier Espada le dedicó en 2014 el documental Una mujer sin sombra, estrenado en los festivales de Málaga y Toulouse, en cuyas imágenes se entrelazaban los recuerdos vitales de Balaguer con los testimonios de sus allegados; desde sus hijos, Teresa y Benito, hasta Pilar Bardem, Sancho Gracia, Ángela Molina, Pepe Viyuela, Patricia Reyes Spíndola o Giuliano Montaldo.

También la televisión se enamoró por entonces de ella, de la naturalidad y encanto de unas interpretaciones en las que la aparente sencillez encontraba el sustento de una enorme sabiduría: el gran público la recordará siempre por sus aportaciones a Gran hotel, La que se avecinaPulseras rojasLos misterios de Laura... Y recientes son sus tres últimos trabajos televisivos para Olmos y RoblesChiringuito de Pepe y Merlí.

Entre los espectadores catalanoparlantes resulta particularmente inolvidable también su papel para la película Barcelona, noche de invierno (Dani de la Orden, 2015), donde no dudó en encarnar a la novia lesbiana de otra emblemática intérprete barcelonesa, Montserrat Carulla. 

 “Siempre ha sido una actriz como la copa de cinco pinos”, resumía en el documental Una mujer sin sombra su íntima amiga Pilar Bardem, “aunque bastante gente la conociera solo por ser la mujer de Rabal. Ahora, después de muerto, sigue enamorada como una niña de 15 años”. La relación entre ambas comenzó cuando Pilar era una niña

“Asunción para mí es parte de mi familia. Me crié cerca de ella por la amistad que tenían tanto Paco como ella con mi hermano Juan".

 

 Las pasiones que su esposo desató entre las seguidoras a lo largo de su carrera propiciaban un instante pícaro del mencionado documental. “Muchas señoras asistían a varias funciones de una misma obra para verle las piernas. ¡Se volvían locas por un pelo suyo, pero yo los tenía todos!”, relataba Balaguer.

Y de ello da fe la Bardem con una anécdota sobre los tiempos en que Paco hacía Edipo en el Teatro Español, "guapísimo de la muerte con aquella faldita corta de griego. Y yo me presentaba con las compañeras del colegio, todas con el uniforme, y arrasábamos el camerino".

Hubo más ocasiones en las que la actual presidenta de la Fundación AISGE le manifestó su devoción. "Siempre he admirado a Asunción por su valor", aseguraba, "por su seny catalán. Y porque la vi en un diálogo de carmelitas donde esa madre superiora se me grabó para siempre en el alma; no hay actriz que lo pueda repetir como lo hizo ella. Renunció a muchas cosas, y si lo hizo por amor, bien está. Pero es una de las grandes artistas que tenemos en nuestro país. La quiero”.

 

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Junto a sus nietos, tras ser premiada en la XX gala de la Unión de Actores, en el Circo Price
 

Librepensadores durante la dictadura

Durante los crudos años del franquismo los Rabal Balaguer trataban con figuras de la cultura española que se marcharon al extranjero, ya fuese por motivos ideológicos o para darle más proyección a sus trayectorias. Entre sus grandes amigos figuraba Pablo Picasso, a cuyo 80 cumpleaños (celebrado en Niza en 1961) asistieron junto a Aurora Bautista, Luis Miguel Dominguín o Nati Mistral. Mayor aún fue su apego por Rafael Alberti: “Se ponían a cantar con Paco y acababan riéndose como dos niños. Uno entonaba las canciones de El Puerto de Santa María y el otro las de Águilas, todas igual de verdes…”.  

 La relación de la familia con Luis Buñuel se estrechó a raíz del rodaje de Viridiana, una película “ideada por un izquierdista total para reírse de Franco”, en palabras de Silvia Pinal. El primer lugar que pisó el realizador de Calanda a su vuelta a España fue precisamente el piso del matrimonio, donde quedó fascinado por los ojos de su hija Teresa, que entonces tenía nueve años.

Y le ofreció sin pensarlo un papel en la historia. “Gracias a esa experiencia adquirí a una edad temprana el sentido de la responsabilidad. Luis habita en mi memoria como un genio cariñoso, por mucho que algunos solo destaquen su temperamento”, relató delante de la cámara la polifacética artista desde el camerino de su circo.

 

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Junto a su hija, Teresa Rabal, la noche del 22 de diciembre de 2010 

 El matrimonio llegó a verse salpicado por el exilio cuando su hijo Benito debió abandonar España con solo 19 años. Era ayudante de dirección en un largometraje y fueron a buscarle unos policías que se presentaban como amigos suyos.

Pepe Sacristán le escondió en su camerino. Al día siguiente, corrió a destruir las docenas de panfletos fotocopiados que atesoraba en casa. Paco Rabal se encontraba representando teatro en Bilbao, así que hasta allí se desplazaron Asunción Balaguer y su vástago para después cruzar a Francia.

“La angustia de aquel viaje”, afirmaba Asunción, “creció al enterarme de que iba a ser abuela. Compramos ropa al chico, le llevamos a los toros y tardó mucho en pasar la frontera porque llevaba libros en la maleta…”. 

El actor Pepe Viyuela, su compañero en la serie Olmos y Robles y el montaje El pisito, la definió con motivo del Premio Actúa que AISGE le concedió en 2010 como “la adolescente que más primaveras ha cumplido, mi maestra de entusiasmos, mi madre de esperanzas, la dama grande de la escena y una gran señora de la vida”.

Hasta el final

Desde entonces, una Asunción Balaguer casi nonagenaria reunió fuerzas y talento para atreverse con el monólogo El tiempo es un sueño, de Rafael Álvarez 'El Brujo', donde reflexionaba sobre los avatares de la vida, y asumir su último gran papel teatral en 2014 con Sueños y visiones del rey Ricardo III, la versión de José Sanchis Sinisterra sobre el clásico de Shakespeare.

Asunción tomaba cada mañana el autobús desde Alpedrete hasta el intercambiador de Moncloa, y de ahí continuaba al teatro Reina Victoria para los ensayos. Y así hacía jornada tras jornada, hasta bien entrada la tarde, cuando emprendía el trayecto de regreso a su domicilio.

Más de una hora de desplazamiento en transporte público. Asunción fue siempre así: una mujer jovial e infatigable, capaz de los mayores esfuerzos por los suyos y por su amada profesión.

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