15 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez purga a dos críticos y desvela así que sí va a convocar ya Elecciones

El PSOE echa de la Diputación Permanente, el órgano de control cuando se disuelven las Cámaras, a José María Barreda, feroz detractor del pacto con los independentistas.



Pedro Sánchez da las órdenes y Adriana Lastra las ejecuta: dos destacados socialistas, críticos con el sanchismo en general y con la estrategia en Cataluña en particular; han sido purgados repentinamente en una decisión ejecutada sin previo aviso por la portavoz socialista en el Congreso que, sin pretenderlo, parece desvelar una incógnita en teoría reservada hasta el viernes al mediodía: habrá adelanto electoral y los comicios serán muy pronto, en abril probablemente.

El crimen político de José María Barreda, expresidente castellanomanchego en la onda de Felipe o Guerra en lo referente a Cataluña, ha sido relevado de la Diputación Permanente, el órgano de control de las Cámaras cuando éstas paralizan su actividad o disuelven. Algo que ocurre, por ejemplo, cuando se convocan elecciones: si alguien dudada de que éste fuera a ser el caso, esta destitución estratégica parece confirmarlo.

 

Sánchez toma el mando, sin dejar resquicio a la disidencia, en un movimiento típico de precampaña electoral que desvela su juego: este viernes, a eso de las 13 horas, se espera su comparecencia para despejar definitivamente el calendario, con el 28 de abril de nuevo a la cabeza de todos los pronósticos.

La vendetta

La otra destitución tiene más de pura venganza. Se trata de Soraya Rodríguez, la diputada vallisoletana que en tiempos protagonizó grandes choques parlamentarios con la otra Soraya, hoy consagrada a su actividad privada con ocasionales incursiones en el Consejo de Estado. La Soraya socialista, íntima de Rubalcaba y respetada por Zapatero, ha dejado de ser ya vicepresidenta de la delegación española en el Parlamento europeo, aunque mantendrá su acta de diputada.

Por la prensa

A ambos les ha ejecutado Lastra, sin llamada previa, con la versión moderna de aquel cartero en moto que usaba Franco para comunicar los ceses a los suyos con una visita nocturna y alevosa y un sobre en la mano: ahora se han enterado por la prensa, sin el más mínimo tacto.

Los partidos se vuelven maquinarias bélicas en tiempos de elecciones, y en la guerra ni se respeta al enemigo ni se toman rehenes propios: o se mata o se muere, y de momento el sable de General es de Sánchez y al pelotón de fusilamiento lo dirige Lastra. Es una metáfora, claro, pero las bajas han llegado ya con el inconfundible aroma a campaña electoral.

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