17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Naturgy invierte casi 1.000 millones en energías renovables

La energética apuesta por el desarrollo de energías limpias. En su plan estratégico, prevé triplicar su capacidad instalada en renovables hasta 2022, un avance clave para cumplir el PNIEC.

La Unión Europea tiene la lucha contra el cambio climático entre sus objetivos prioritarios. En 2011 confirmó su intención de reducir las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) en el horizonte 2050 entre un 80% y un 95% respecto al nivel de 1990, y para alcanzar este objetivo, la Comisión Europea ha aprobado unos objetivos intermedios vinculantes para los países, que incluyen una reducción de las emisiones domésticas de GEI de al menos de un 40% y llegar a una cuota del 35% de energías renovables en el horizonte de 2030. 

Ante ese escenario, la implicación de las empresas energéticas de cada país es vital, y Naturgy cerró el año pasado con una potencia instalada en renovables en España de más de 1.120 megavatios que se reparten en 1.012 de eólica, 109 de minihidráulica y 1 mw de fotovoltaica. Para seguir reforzando su posición, cuando acabe 2019 habrá invertido un total de 955 millones de euros en el desarrollo de renovables en España en los últimos 2 años, lo que hará que esta compañía aumente más de un 80% su potencia instalada en renovables con respecto a 2018, hasta los 2.052 MW.

 

La energética presidida por Francisco Reynés cuenta además con un Plan Estratégico 2018-2022 que prevé triplicar la capacidad instalada en renovables hasta 2022, especialmente apostando por tecnologías eólicas y fotovoltaicas. La compañía apuesta por el crecimiento en proyectos renovables tanto en España como a nivel internacional, avanzando en su posicionamiento de negocio para la transición energética como demuestran sus proyectos de renovables punteros tanto en nuestro país como en Australia y Brasil. 

Esta importancia clave de las renovables queda clara en la normativa conocida como “Energía limpia para los europeos” (Clean Energy for All Europeans Package), actualizada y aprobada el pasado mes de mayo, y que define la hoja de ruta en Europa para alcanzar el compromiso pactado por la Unión Europea en la Cumbre de París para reducir un 40% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 respecto a 1990. El compromiso exige la definición de una estrategia nacional de descarbonización de la economía para la próxima década.

 

Para ello, el Ministerio para la Transición Ecológica remitió recientemente a la Comisión Europea su borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC 2021-2030), cuya versión definitiva deberá aprobarse antes de final de año. Los objetivos planteados son: la reducción de emisiones del 21%, una cuota de renovables del 42% sobre la energía final y una mejora de la eficiencia energética del 40%, estos dos últimos más ambiciosos que los fijados a nivel de la UE y para los que resultan vitales acciones como las planteadas por Naturgy.

La realidad es que los recientes datos del Barómetro de Transición Energética 2019, elaborado por Economics for Energy (organización privada especializada en el análisis económico de las cuestiones energéticas) para evaluar el avance de la transición energética en España, indican que, a pesar de la reducción del gasto en energía, ha empeorado la seguridad del suministro, aunque continúa la tendencia a la baja en el coste de las reservas para integrar energías renovables. Los resultados del Barómetro revelan que la transición avanza de forma lenta, y que es necesario apostar con rapidez por medidas de alcance para acelerar y consolidar la transición para llegar a los objetivos planteados.

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