14 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Pascual Tamburri

    Ruta Norte

    Pascual Tamburri nació en Pamplona y vive Navarra. Es licenciado en Filosofía y Letras, en Ciencias Políticas y en Derecho, doctor en Historia Medieval y profesor de Instituto. Ha investigado y publicado más de dos décadas y sigue creyendo que hay futuro para España y sus campos.

Las listas de Rajoy: de casa de todos a cortijo progre

La hasta ahora diputada del PP Lourdes Méndez.

La hasta ahora diputada del PP Lourdes Méndez.

El PP quiso ser partido de todo el centroderecha. Pero en sus listas sólo se entra apoyando el aborto. O se sale por no aplaudirlo. ¿Sólo caben progres y sumisos?

He recibido en los últimos días una invitación de lo más simpática. El Presidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular en Navarra, Álvaro Sobejano de Pablo, ha tenido la amabilidad de contarme que el próximo sábado 21 de noviembre tendrá lugar EXPOVIDA, “un evento para defender el Derecho a Vivir”, en Pamplona. Todo ello dentro de “las iniciativas que se están celebrando en toda España con motivo de la MARCHA POR LA VIDA 2015 organizado por la organización Derecho a Vivir”, este año con el título del artículo 15 de la Constitución vigente, “todos tienen derecho a la Vida”. Me dice mi amable invitador que “en Navarra se ha querido que el acto fuera festivo y amable para todos los que defendemos la vida. Por ello, se ha organizado una exposición que cuenta con elementos gráficos, la verdad científica sobre el desarrollo de la vida humana desde la fecundación hasta el nacimiento, así como la terrible realidad del aborto” y que además “estarán presentes todas las asociaciones pro vida de Navarra”.

 Lo que me extraña es que entre ellas esté este PP navarro. El PP recurrió la reforma de la ley del aborto que aprobó el Gobierno de Zapatero en 2010 (aún esperamos sentencia), y cambiar eso fue una de las promesas electorales del Partido Popular en las últimas elecciones generales. Rajoy las ganó con la mayoría absoluta necesaria para promulgar una nueva Ley Orgánica, en 2011. La legislatura termina sin que nada real se haya hecho, ni siquiera el intento de componenda leguleya, pero en suma positivo, de Alberto Ruiz Gallardón con su Ley Orgánica de Protección del Concebido y de los Derechos de la Embarazada. Su padre habría sido más directo. A él no le consintieron ni eso. ¿Y nos veremos ahora en una manifestación pro vida, justo cuando la pérdida de la mayoría volverá a servir de excusa, excusa que no vale para explicar nada de estos últimos cuatro años?

 ¿Qué ha cambiado desde la ley socialista de 1985, ley de supuestos que Aznar no cambió pudiendo hacerlo, y desde la ley socialista de 2010, ley de plazos pura y dura que Rajoy no ha cambiado pudiendo hacerlo? Ha cambiado, desde luego, España. Hay una aceptación social brutal del holocausto infantil. Pero eso no legitima nada, diga lo que quiera Pedro Arriola y su dulce esposa Villalobos. El cambio de mentalidades, cambio de cultura popular, que no es aún completo, es consecuencia de lo que los Gobiernos han hecho y han dejado hacer en las aulas, en los medios de comunicación y en la propia sociedad. Ese cambio no es una causa de la aceptación; es la aceptación del aborto por parte de la derecha económica y del centro progre y pringoso, y su imposición a un pueblo inocente y poco formado, la que explica el cambio.

Pero aún más que España ha cambiado la derecha política. Los dirigentes hoy del PP asumen la ideología de género, la memoria histórica y lo que haga falta, si se trata –creen ellos- de poder. Por eso mismo, los diputados y senadores que no siguieron el cambio de postura oficial del PP sobre el aborto se han quedado fuera de las listas electorales. Castigados, quizá por incumplidores, Lourdes Méndez, Javier Puente, Antonio Gutiérrez, José Eugenio Azpíroz y Eva Durán en la carrera de San Jerónimo y Ángel Pintado, José Luis Sastre, José Ignacio Palacios, Gari Durán y Ana Tormé en la plaza de la Marina Española. Se han salvado de la exclusión los que, aun habiéndose declarado contra el aborto, respetaron prudentes la disciplina de grupo, como las diputadas Sandra Moneo, Rocío López y Beatriz Escudero.

 Y ojo, que es cuestión de ideas y no de renovación. No hay tal renovación porque no la representa la camarada sindicalista Celia Villalobos, que votó una propuesta del PSOE contra anteproyecto de Gallardón. Villalobos, juvenil y moderna como pocas, será diputada por Málaga. Es cuestión de complejos, como lo sería seguir diciendo y hasta pensando a estas alturas que los altos ideales del difunto André Glucksmann son los que iluminarán el futuro de Europa. No es el caso. Hacer política a partir de encuestas y no a partir de principios puede ser muy práctico, pero tiene varios problemas a largo plazo. El primero, que uno pierde sus votos más fieles, como nota Mariano Rajoy. Y otro, que uno deja de saber quién es y dónde va, o más bien se convierte en lo que no era y termina yendo donde no quería. Desde luego, Villalobos no irá a una marcha pro vida, como tampoco habría ido el ideólogo progre Glucksmann. ¿Son ellos futuro o más bien pasado?

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