17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El otro puesto, que no era de ministra, que Sánchez quiso darle a Carmena

Carmena ocupa una parte de los sueños políticos de Sánchez, de momento frustrados, para indignación de Pablo Iglesias. Y ésta fue la oferta que la tentó y dejó pasar.



 

 

El interés, políticamente obsesivo casi, de Pedro Sánchez por Manuela Carmena, es ya histórico: quiso hacerla candidata del PSOE a la alcaldía de Madrid cuando empezaron sus tiranteces con Pablo Iglesias; quiso -y quiere- hacerla ministra de lo que sea -ella se resiste, pero no hay una negativa definitiva- y, además, quiso nombrarla para otro puesto de la máxima jerarquía institucional que, en ese caso, la exregidora sí declinó agradecida.

¿Cuál era la distinción? Nada menos que la misma que también quiso y perdió Miquel Iceta, su segunda opción tras Carmena, boicoteado por el independentismo al negarse a investirle senador por designación autonómica, un requisito indispensable: si, la presidencia del Senado.

 

El destino final de Manuel Cruz, del PSC, tenía en Carmena a la primera candidata, la del mayor agrado de Sánchez, que soñaba con situar a dos mujeres en las presidencias de ambas Cámaras y, de paso, dar un sonoro bofetón político a Pablo Iglesias, situando como tercera autoridad del Estado a la persona que, junto a Errejón, mejor simboliza la decrepitud de Podemos.

¿Algún otro ministro de Más Madrid?

Pero Carmena lo rechazó, con su cortesía habitual, y el líder del PSOE tuvo que activar un Plan B que tampoco fructificó hasta llegar al C, finalmente viable. ¿Significa eso que Carmena se ha olvidado definitivamente de la política o, al contrario, que ignoró al Senado para reservarse una silla en el Consejo de Ministros?

El tiempo dirá, la opción sigue viva y otra añadida: que alguien de Más Madrid se siente en el Ejecutivo. ¿El propio Errejón? Quién sabe...

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