21 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El reguero de bajas deja el poderoso equipo económico del PP bajo mínimos

Fátima Báñez y Álvaro Nadal en presencia de Pablo Casado.

Fátima Báñez y Álvaro Nadal en presencia de Pablo Casado.

La espantada de Daniel Lacalle ha puesto al descubierto la debilidad de un área que siempre fue punto fuerte de los populares. Ahora sobran dedos de una mano para contar los supervivientes.



La sonada espantada de Daniel Lacalle ha dejado al PP cariacontecido. El economista fue uno de los fichajes estrella de Pablo Casado, y a las primeras de cambio su gurú le ha dejado en la cuneta.

Por mucho que el partido venda que Lacalle seguirá trabajando codo con codo con ellos a través de la Fundación Concordia y Libertad que dirige Adolfo Suárez Illana, y que entrará a formar parte del Comité Ejecutivo Nacional, la sensación que deja entre los populares es otra. 

"No vino a hacer algo en política, sino a que la política hiciera algo por él", se lamenta un diputado del PP, convencido de que Lacalle aceptó la oferta de Casado pensando solo en poder ser su ministro de Economía, y no en la fría oposición. En una de 66 escaños ante un PSOE de 123.

Su baja recuerda a la de Manuel Pizarro, fichaje estrella de Mariano Rajoy en 2008 e, irónicamente, de quien Casado fue jefe de campaña en aquellas elecciones. Aunque el expresidente de Endesa al menos sí calentó el escaño durante unos meses, hasta que renunció cuando vio que no encontraba acomodo a su altura en el grupo parlamentario.

Lo malo para Casado es que, tras los descartes que hizo en las listas, el área económica de su grupo parlamentario ha quedado muy debilitada. Palabras mayores para un partido que siempre ha tenido en la economía su punto fuerte. Y desde ahí fue desde conquistó el poder Rajoy en 2011.

De los diputados que hasta la legislatura pasada ocuparon responsabilidades en esta área estratégica para el PP queda el diputado por Lugo Jaime de Olano, que llevaba la Comisión de Presupuestos, y poco más. Solo Guillermo Mariscal, en Energía, y Carolina España, que hasta ahora ha llevado Empleo y Seguridad Social. 

Ya no están Alberto ni Álvaro Nadal, ni Fátima Báñez, tampoco Cristóbal Montoro, ni Carlos Floriano, ni Gerardo Camps. Tampoco Celia Villalobos ni Teresa Palmer.   

No obstante hay quienes ha recibido con alivio la marcha de Lacalle, un ultraliberal cuyas posturas no gustan a todos los sectores del partido. "Se cree que el PP en economía tiene que parecerse al tea party, cuando nuestro modelo tiene que ser el de la CDU alemana", señala uno de los miembros del extinto equipo económico. "Detrás de la economía siempre hay personas, y eso el PP no lo puede olvidar nunca", zanja.

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