01 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Artritis y artrosis: ¿en qué se diferencian?

Además del Coronavirus, también deberíamos tener presente otras muchas enfermedades discapacitantes como las artritis y las artrosis

Además de la COVID-19, existen todas las enfermedades que siempre han existido y que desde luego no estamos atendiendo como se deberían atender. Hoy nos centramos en dos muy frecuentes que necesitan de una exploración clínica, personal y presencial y un tratamiento precoz para evitar que sigan constituyendo la cuarta causa de discapacidad en España: las artritis y las artrosis.

 

¿Cuáles son los componentes más importantes que forman parte de una articulación?

Para entender bien las diferencias que existen entre las dos enfermedades, lo mejor es recordar los elementos que componen una articulación. El cuerpo humano, que es una verdadera obra de arte de ingeniería capaz de soportar nuestro peso y facilitar nuestra movilidad, plasticidad y elasticidad, cuenta con 360 articulaciones, que son unas estructuras extremadamente complejas. Para que nos hagamos una idea de la importancia que tienen las articulaciones, destaquemos que nuestra columna vertebral y la pelvis cuentan con 76, los miembros superiores con 64 y las piernas con 62. ¿Somos realmente conscientes de los riesgos a los que sometemos continuamente a nuestras articulaciones con nuestros hábitos de vida?

Cada una de ellas se compone de los huesos que tienen que unirse, pero sin lesionarse, es decir, sin que exista rozamiento. Para ello cuentan con un revestimiento especial que se denomina “cartílago”, cuya función es la de servir de “almohadilla protectora” o “cojín de descanso”, que está protegido por la “cápsula articular”, envuelta a su vez por la “membrana sinovial”, que contiene el “líquido sinovial” con una composición especial para facilitar la lubricación interna y la movilidad de los huesos en la articulación. Todos estos importantes componentes, protegidos por el verdadero “sostén” de la articulación: los ligamentos, los tendones y los músculos en cada uno de los casos.

 

 

¿Se pueden diferenciar fácilmente las artritis de las artrosis?

Lo más destacable para diferenciar estas dos enfermedades es que mientras que la artritis tiene un componente claramente inflamatorio, la artrosis es una enfermedad degenerativa que se desencadena por desgaste.

La artritis, etimológicamente significa “articulación inflamada”. Su nombre procede de la raíz griega “artr” que significa articulación y el sufijo “itis” que define el proceso inflamatorio que se puede ocasionar como consecuencia de una enfermedad autoinmune como el lupus sistémico o la artritis reumatoide, por infecciones microbianas intraarticulares, por depósitos de cristales de ácido úrico en la gota, o bien en el desarrollo de la psoriasis, provovando una artritis psoriásica.

La artrosis, significa enfermedad degenerativa de la articulación; aunque en realidad el sufijo “sis” normalmente se utiliza para definir enfermedades en general, también significa “procesos de formación”, en este caso se refiere a una degeneración progresiva, que convierte a la enfermedad en crónica y claramente discapacitante, afectando a más del 28 % de la población española y constituyendo hoy la cuarta causa de discapacidad.

 

¿Cuáles son los síntomas más importantes que nos pueden ayudar a diferenciar la artritis de la artrosis?

En la artritis se suelen dar con frecuencia los síntomas cardinales de la inflamación: dolor, rubor, tumor, calor e impotencia funcional, que en ocasiones se acompaña de un proceso febril debido a la posible infección bacteriana. Se nota la articulación claramente hinchada y caliente y con mucho dolor que aumenta en reposo y disminuye con la movilidad, característica que la diferencia claramente de la artrosis. Se acompaña también de un claro “agarrotamiento”, o rigidez matutina que tarda más de una hora en desaparecer. En la artritis, el líquido sinovial que normalmente se produce y se reabsorbe continuamente, se produce en exceso y rezuma por fuera de la cápsula articular provocando las lesiones características de la enfermedad.

En la artrosis se va desgastando poco a poco el cartílago, con lo que desaparece el factor protector, la “almohadilla” de los huesos y se desencadena el rozamiento entre ellos, lo que ocasiona claramente un dolor, que mejora en reposo y empeora cuando nos movemos. Se acompaña también de rigidez matutina, como en la artritis pero en este caso desaparece en menos de una hora y de “ruidos articulares” por el rozamiento descrito.

Tanto en la artritis como en la artrosis con el tiempo pueden aparecer deformaciones articulares y especialmente en las articulaciones más pequeñas, en la muñeca y en los dedos de las manos.

 

 

¿Cómo se puede realizar el diagnóstico diferencial entre las dos enfermedades en la consulta del médico?

Si padecemos algunos de estos síntomas, lo mejor es acudir a la consulta de nuestro médico de familia que conoce perfectamente las diferencias clínicas entre las dos enfermedades y que se basan en los síntomas que nos cuentan las personas que las padecen. Luego será el especialista en reumatología quien establezca el diagnostico definitivo y el tratamiento precoz para evitar las posibles complicaciones, y mejorar el proceso de la artritis y la artrosis, que consideramos como “enfermedades reumáticas” en ambos casos.

Luego, una completa exploración clínica del reumatólogo, los análisis clínicos, los cultivos especiales del líquido sinovial tras la punción articular oportuna, las radiografías, la ecografía, el TAC o Scanner y la Resonancia Magnética Nuclear, serán definitivas para establecer un adecuado diagnostico diferencial.

 

 

¿En qué consiste el tratamiento?

Depende de la causa como debe ser siempre ante cualquier enfermedad, y no solo basado en los síntomas, y por supuesto siempre se debe evitar la automedicación, aunque al principio parezca la mejor solución porque conseguimos disminuir el dolor, que es lo que siempre más nos preocupa.

El tratamiento etiológico, el que se basa en el origen de la enfermedad, es mucho más eficaz en la artritis: antibióticos en el caso de una infección, el tratamiento de la gota o de la artritis reumatoide, además de los nuevos fármacos biológicos e inmunomoduladores que están en continua investigación clínica.

En la artrosis no contamos con ningún tratamiento curativo porque se trata de una enfermedad degenerativa, crónica y progresiva, por lo que nuestro objetivo se basa en tratar de estabilizar la enfermedad y evitar su progresión; la práctica moderada y progresiva del ejercicio físico suave, la rehabilitación y la fisioterapia son las claves del tratamiento de la artrosis.

En ambas enfermedades el tratamiento también consiste en disminuir el dolor y la inflamación en su caso, con las dosis adecuadas de analgésicos y antiinflamatorios, teniendo en cuenta siempre que el abuso de ibuprofeno puede provocar alteraciones gástricas y empeorar el tratamiento de la hipertensión, especialmente en las personas mayores.

 

¿Podemos hacer algo para prevenir las artritis y las artrosis?

En el caso de la artritis la prevención se basa en actuar lo antes posible para llegar al diagnóstico precoz de la enfermedad que la provoca y especialmente si se trata de una infección. Acudir cuanto antes a la consulta con nuestro medico de familia, es un gran paso para iniciar las medidas más oportunas.

La artrosis se puede prevenir realmente si tenemos en cuenta los verdaderos factores de riesgo que la pueden llegar a desencadenar. La edad, el más importante factor de riesgo no podemos modificarlo, pero el resto depende de nuestra voluntad.

El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, el consumo de sustancias tóxicas como el tabaco y el alcohol, y con frecuencia el abuso en la utilización de tacones en el calzado.

Por ello para prevenir la artrosis lo mejor es evitar el sobrepeso y la obesidad cumpliendo las claves esenciales de la dieta mediterránea, practicar ejercicio físico diario caminando al menos 40-50 minutos diarios, practicar con frecuencia algún deporte como la natación y evitar las sobrecargas de nuestras articulaciones cuidando especialmente la “higiene postural” para proteger el desgaste de nuestras articulaciones.

 

 

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid

@jsanchezmartos

 

 

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