16 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El demoledor epitafio de Iglesias: "Es un náufrago agarrado a Pedro Sánchez"

Iglesias y Montero, sobreimpresionados en su chalet en Galapagar

Iglesias y Montero, sobreimpresionados en su chalet en Galapagar

El ostentoso chalet de Galapagar es una tumba política para Podemos. Así lo cree el director de El Mundo, que sitúa a Iglesias como un dependiente de la caridad del PSOE.

Hubo un tiempo, no hace mucho, en que Podemos miraba de tú a tú al PSOE y estuvo a punto de rebasarle. Fue cuando Iglesias exigía la vicepresidencia, el control de RTVE (éste lo tuvo), los servicios de inteligencia y varios ministerios. Y le decía a Sánchez que si lograba ser presidente, sería por una "sonrisa del destino".

Pero todo ha cambiado, y el punto de inflexión está en la mudanza de la pareja Iglesias-Montero a su mansión en Galapagar, un chalet inmenso en la Sierra madrileña con finca, piscina, casa de invitados y todos los lujos que, para ellos mismos, eran propios de la casta.

Desde entonces, sea casualidad o haya relación de causa y efecto, Podemos se desploma con estrépito y cada vez se parece más a la vieja IU: una muleta menor del PSOE, con un peso poco significativo y sin capacidad real de presión e influencia.

 

Así lo ve al menos el director de El Mundo, Francisco Rosell, en un largo y demoledor artículo dominical que deja por los suelos a la Familia Real de Podemos: "Acredita ciertamente que lo que en realidad hacía, al denunciar demagógicamente hábitos ajenos, era ladrar al espejo. Su verdadera cara no era su máscara televisiva bajo el epígrafe de «nueva política». Esa pantalla catódica es ahora una luna rota en mil pedazos por mor de erigirse con derecho a casoplón de nuevo rico".

Y sigue: "Después de denunciar como una circunstancia inhabilitante para ejercer el cargo de ministro que Luis de Guindos se mercara un ático de 600.000 euros, Iglesias, junto a su pareja, Irene Montero, portavoz de Podemos, se procuró su ostentosa mansión de Galapagar de más de 660.000. Creyose con patente de corso".

Un "cadáver político"

Para rematar esta parte del relato: "Desde la hora en que esa nueva casta de descastados nutrió su patrimonio a costa de patrimonializar la ira de los indignados, Iglesias era un cadáver político en su panteón de Galapagar, por mucho que los suyos teman decírselo, de la misma manera que nadie osaba acercarse al cuerpo yerto de Stalin para comunicarle su muerte".

Todo ello para colocar a Iglesias en una situación desesperada, de entrega absoluta a un Pedro Sánchez que, ahora, tienen su destino en sus manos, con un cruel epitafio: " Su faraónica pirámide de La Navata puede ser su mausoleo aplastando como una pesada losa a Pudimos. Su desprestigio ha arrastrado a la marca a su despeñamiento electoral desde la cita andaluza de diciembre".

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