El honor de Camps divide al PP en las instituciones

La ofensiva institucional contra Camps, capitaneada por Compromís, hace votar al PP cosas distintas en Les Corts y el Ayuntamiento de Valencia.

El caso Gürtel lo ve la Audiencia Nacional. Camps no está imputado (investigado). Los acusados pueden mentir. Pero Les Corts, y el resto de instituciones valencianas, a instancias de Compromís, dan por buenos los testimonios de Ricardo Costa y “El Bigotes” y están aprobando con el concurso del resto de la izquierda y de Ciudadanos pedirle al expresident (exigirle no pueden) que deje su puesto en el Consell Jurídic Consultiu. Pese a no hallarse en causa de incapacidad legal. “Por haber incurrido en actos y comportamientos que no se corresponden con la necesaria dignidad de la institución”, dice el texto aprobado.

El PP cree que es más bien por venganza. La portavoz para el debate de este jueves, María José Catalá, ha dicho textualmente que la iniciativa parlamentaria destila “ira, furia, resentimiento y venganza”. El síndic socialista, Manolo Mata, ha recordado en su intervención que antes “aquí se chillaba a todo el mundo, arruinaron al PSPV porque tuvo que personarse”. Y que Camps, que “llegó un momento en el que creía que era la reencarnación de los valencianos”, es ahora “Molt Miserable”.

Compromís: El siguiente paso debe ser en Madrid, con el líder de todo eso: M.Rajoy”

La Proposición No de Ley Inmediata la ha presentado Compromís, que quiere caza mayor. Su portavoz, Fran Ferri, ha dejado claro desde la tribuna que “el siguiente paso debe ser en Madrid, con el líder de todo eso: M.Rajoy”.

Los de Mónica Oltra llevan la iniciativa quizá porque el PSOE tiene mochila. En el debate han salido a relucir varios expresidentes: todos los valencianos, dos andaluces, y hasta uno -cómo no- catalán. Mata recordaba que Jordi Pujol renunció a sus privilegios como expresidente sin haber sido condenado porque “él quiere a su país, y Camps nunca ha querido a su país”. Catalá ha sacado a pasear a los socialistas valencianos al decir que en 2016 el PSPV rechazó reformar el Estatuto de Expresidentes -como pedía Podemos- para preguntarse como remate si “están preocupados por el futuro de Lerma y Puig”.

Desde luego los asesores de PP y PSPV han hecho estos días prácticas de buceo. En las webs respectivas. Así, Puig (en la sesión de control previa) ha podido revelar que en la de los populares aún está colgada una nota de 2009 en la que Bonig dice que “quedará fuera de toda duda la honorabilidad tanto de Camps como de Costa”. La réplica posterior de Catalá ha sido que en la del PSPV todavía se puede leer que en 2016 el entonces número dos del PSOE, César Luena, mostraba su confianza en la inocencia de los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Es de suponer que a estas horas ambas declaraciones estarán descolgadas, por lo menos de las páginas en las que estaban puestas.

El caso es que a Catalá – que hoy tenía un papelón que ha resuelto con soltura- no le quedaba otra que resaltar que la PNL sólo iba a servir “para dar credibilidad a las palabras de quienes piensan que cuanto más alto disparen más ligera es su condena”, y se ha preguntado (en su intervención casi siempre preguntaba, casi nunca afirmaba) si se pretende convertir Les Corts “en un tribunal de honor, propio del franquismo”.

El PP, como alternativa, ha presentado una enmienda a la PNL Inmediata que estaba condenada de antemano al fracaso. Abogaba por que el Consell iniciara la modificación de las leyes de creación del CJC y del Estatuto de Expresidentes para “despolitizar” los nombramientos. Fracaso absoluto. Acto seguido, a la hora de votar la iniciativa de Compromís los populares se han abstenido. Pero no en todas las instituciones, porque en el Ayuntamiento de Valencia el grupo popular ha votado en contra de idéntica moción de urgencia presentada también por Compromís y aprobada por el resto de grupos.

 

La intrahistoria

La contundente intervención de Catalá no se correspondió con la abstención que finalmente decidió su grupo tras un intenso debate interno con la reprobación a Rita Barberá en el recuerdo de todos. El PPCV ha optado por marcar su "propia estrategia", con independencia de los "dictados" de la dirección nacional.

En la filas populares se admite que la ex alcaldesa de Torrent ha demostrado, en el momento "más difícil, que es la parlamentaria más brillante del grupo. Su designación para defender la postura sobre la permanencia de Camps en el CJC causó en un primer momento sorpresa. Este asunto está vinculado directamente al partido por lo que algunos diputados entendían que debía ser la secretaria general, Eva Ortiz, o José Ciscar los que subieran a la tribuna.

Ortiz en declaraciones a La Sexta dejó claro que ella actuaría de forma diferente al ex presidente Camps. Éste, por su parte, sentenció que no dejara su puesto en el Consell Juridic Consultiu al entender que no existe motivo objetivo para abandonarlo. Al mismo tiempo mantuvo que es objeto de una persecución continua por los partidos del Botànic.

El efecto mediático del caso Gürtel pretende ser alargado por el Consell. En el punto de mira está Adela Pedrosa, miembro de la Mesa en la Senado y ex secretaria del PPCV, tras las manifestaciones de El Bigotes y Ricardo Costa. Compromís, PSPV y Podemos también llevarán a los ayuntamientos valencianos la moción aprobada en el parlamento valenciano. Está por ver si los grupos municipales populares votan lo mismo que en Les Cortes.

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