08 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El fracaso de Pedro Sánchez prolonga la agonía y los peligros para España

Sánchez prolonga el bloqueo y los riesgos para España con un fracaso rotundo que le llevará a entregarse a Podemos y al separatismo con menos fuerzas y argumentos.

 

 

Pedro Sánchez convocó de nuevo Elecciones Generales (las cuartas en cuatro años y las segundas achacables a su voluntad) para reforzar su posición y lo que ha logrado ha sido un fracaso estrepitoso, saldado con la pérdida de tres diputados y de la mayoría absoluta en el Senado.

En un país normal, cualquier líder con esa trayectoria hubiera presentado su dimisión de inmediato, consciente de que someter indefinidamente a una sociedad a los intereses personales es insostenible y que el desbloqueo más saludable es aquel que deja fuera del juego político a quien lo ha provocado.

Pero lejos de lanzar ese discurso, Sánchez parece enrocarse de nuevo en la misma actitud: su primer intervención fue una mezcla de falso entusiasmo y de empecinamiento en el error, al insistir en el mensaje de que son los demás quienes tienen la responsabilidad de hacerle a él presidente.

Pedro Sánchez ha perdido diputados y la mayoría absoluta en el Senado: en cualquier país tendría que dimitir

Lo cierto es que Sánchez está peor que el 28 de abril y que los riesgos que ya auspició él mismo desde la moción de censura, son ahora más elevados que nunca: solo podrá lograr la investidura si a los diputados propios le añade los de Podemos, ERC, PNV y Más País. Es decir, un presidente débil endeudado con el populismo y el soberanismo, de los que ya se sirvió para llegar a La Moncloa.

La única alternativa a ese despropósito es que el PP le preste sus votos para mantenerse al frente del Gobierno, algo difícil de digerir para los votantes del centroderecha, especialmente si no viene precedido de un proyecto de gran coalición claro, con acuerdos firmes y públicos, que pueda ser explicado y defendido.

Algo que Sánchez no quiere y que el PP no puede ni debe regalar sin más. Por eso queda la sensación de que el final del camino será, en realidad, idéntico al principio: Sánchez aterrizó en la presidencia echando a Rajoy con Podemos y el independentismo y ahora solo podrá seguir allí con esos mismos apoyos. Que no le saldrán precisamente gratis.

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