Pedro, ¿podemos ir a los toros...?

Sin este mundo del toro tampoco se comprendería no sólo la obra de Lorca, sino tampoco la de Goya, Picasso, Hemingway... ni siquiera el propio flamenco.

Pedro, ¿Podemos ir a los toos? A lo que se ve no. Y el verano que viene ya veremos. Mientras miles de trabajadores, banderilleros, cuadrillas, subalternos, picadores...no tienen trabajo ni tampoco ayudas del Gobierno. Porque para este Ejecutivo el toreo no es cultura. Así de simple. 

Lo que sin embargo es un hecho legal indiscutible, ya que este mundo y este arte taurino es considerado Bien de Interés Cultural. Tanto aquí como en Francia. Y hace años.

Lo cual es lógico ya que no se podría entender,  por ejemplo, gran parte de la obra poética de García Lorca, o esta ni siquiera hubiera existido, sin esta tradición ancestral en que el "matarife o verdugo" del animal antes de sacrificarlo se juega la vida en ello. Único caso en el mundo, en que una bestia que va a ser sacrificada y su carne consumida, es ejecutada con desprecio de su vida y con grave riesgo de esta por parte del matador. 

Circunstancias pues únicas que ya de por sí serían dignas de protección, por ser un caso sin parangón en el mundo de los sacrificios de los animales, pues como se ve este es absolutamente excepcional al oficiante jugarse el físico y la vida en ello.

Y alrededor de esta valiente excepción ha surgido la otra singularidad de conservación del toro bravo, así sacrificado con la aparejada conservación de su rico hábitat natural. Lo que también ha desaparecido, tanto el toro bravo como su insustituible nicho ecológico, en todos aquellos lugares en que no existen corridas de toros.

Por lo tanto, y porque sin este mundo del toro tampoco se comprendería no sólo la obra de Lorca, sino tampoco la de Goya, Picasso, Hemingway... ni siquiera el propio flamenco, absolutamente entreverado e impregnado de la lidia, sus ritmos, aires y coreografías. 

Son pues muy poderosas razones legales, culturales, tradicionales, ecológicas, de identificación de España en el mundo, y por ello de importante peso turístico, además de las productivas, laborales, sociales y económicas, por las que el toro además de ser cultura excepcional y única, es una floreciente industria que emplea a decenas de miles de trabajadores en nuestro país; directa e indirectamente.

Hechos indiscutibles todos los cuáles obligan a este Gobierno,  y a cualquiera en España, a tratar con el maximo respeto a los integrantes del mundo del toro. Porque sin los toros no se puede entender lo más sublime de la cultura española, en todos sus aspectos: musical, literario, pictórico, escultórico, cinematográfico, filosófico...Y tampoco se entendería ni el folclore ni la danza española, ni por supuesto particularmente el flamenco y en todas sus ricas manifestaciones. 

Pues el toreo no sólo es un arte, sino que como se ve, es el único que es sólo netamente nuestro y el único que impregna a todas las demás manifestaciones artísticas que llevan por todo el mundo la marca España. Y desde hace siglos. Y lo sabes, Pedro..

(*) Jaime Navaro, abogado especialista en estafas bancarias @jaimenavarroabo 

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