¿Hacia delante o hacia atrás?

Todavía parte del público masculino opina que el fútbol femenino no debería existir o al menos no está a favor de su progreso

Eso mismo me preguntaba yo al leer la noticia de los hechos ocurridos en el partido de fútbol femenino Terrasa Femenino B contra el Viladecavalls, espectáculo lamentable que se ofreció al marcar el cuarto gol las visitantes… Perdónenme si es que no era un partido de fútbol, es que igual era “un circo romano y ellas combatían como gladiadoras”. Probablemente aquella gente si sabían a qué tipo de espectáculo asistía y nosotros más cercanos al futuro no tenemos ni idea a qué vamos y para qué vamos. Tal vez se nos olvida por completo que somos solo espectadores.

 Según consta en el acta, y según Terrasanoticies, varios hombres vestidos con las ropas del club del Terrasa comenzaron a increpar a las jugadoras con actitud de superioridad para que salieran del campo, a gritos, “salid del campo ya que tenemos que jugar nosotros” e insultos tipo “iros a la cocina, iros a fregar y sois unas mierdas, sois unas guarras”.

Comportamientos que no tienen ni los propios animales, que no entendemos las personas de paz, que nos encanta el futbol y que comprendemos desde el minuto uno que uno de los dos equipos tiene que perder, obviamente. Sabemos que el sentido de la victoria y la derrota tienen un propósito, de seguir avanzando o de mejorar y de corregir errores. Unos valores que sirven para la propia vida.

La colegiada Alexia Mayer tuvo que parar el partido en el minuto 75 debido a la situación que se estaba sucediendo. Una vergüenza al más puro estilo de supuestos machitos energúmenos sin neuronas cerebrales, porque no sé si me dirán ustedes que estos espectáculos lo que hacen es “calentar los ánimos del resto” y así se aviva la llama del insulto, de la provocación, de las ofensas, de la nula cordialidad y del respeto por los contrincantes, y sobre todo no se tiene ni un mínimo de educación, dejando pasar a “Mister Hyde” e imitándolo a lo simio. No existe el honor y el entendimiento de saber perder.

A continuación el propio club sacaba un comunicado en el que confirmaba que se abriría una investigación y que los hechos están totalmente desvinculados con los valores del club. Ante dicha noticia, cabe la reflexión de si el fútbol femenino está avanzando o si sigue anclado en un salvaje machismo.

Desde luego, y claramente, está alcanzando un claro progreso, cada vez son más las mujeres que practican este deporte y aunque todavía no está equiparado ni de lejos con el fútbol masculino, en lo que a sueldo y condiciones se refiere, si que cuenta con el apoyo de dicho público, consiguiendo así avances significativos que en unos años veremos ya equiparados a los mismos.

En lo referente a mentalidad general del público no lo tengo tan claro, todavía gran parte del público masculino opina que el fútbol femenino no debería existir o al menos no están a favor de su progreso, obstaculizándolo y  criticando continuamente su juego, desde el punto de vista táctico, físico y de su estatus.

Asocian estereotipos como el que todas las mujeres futbolistas son unos marimachos, o féminas que quieren parecerse a un hombre, que son estereotipos que nos están costando mucho esfuerzo romper. Independientemente de la personalidad de cada mujer, que se guarden sus comentarios sectarios y arbitrarios porque no nos interesan. Lo que nos gusta es el juego en sí, la estrategia de ambos equipos, su adaptación ante los acontecimientos, y el empeño de cada jugadora.

Este tipo de hechos, no hace más que empañar el fútbol femenino de polémica y noticias que invaden los periódicos. Pero los personajes principales son los verdaderos protagonistas y lo único que han conseguido es el efecto contrario, dejarse en evidencia por su falta de tacto, y sobre todo por no entender lo que es el deporte.

Dan así mayor visibilidad a esas mujeres guerreras, que demuestran día a día que saben jugar igual que ellos y que además lo hacen con educación, con respeto por el rival en un juego limpio y en igualdad de condiciones.

A muchas personas no se nos pasaría ni por un momento insultarlas, vejarlas, amenazarlas, increparlas, acusarlas o incluso coaccionarlas de esa manera y por un resultado, por una jugada, o por una actitud. Se analizan los fallos, se critican algunas acciones y se elevan aquellos aciertos, que son cosas del futbol. Se respeta a aquellas jugadoras que son galantes del honor y del sacrificio de hacer todo lo posible por su equipo.

Como diría Anthony de Mello en uno de sus cuentos: Una vez le preguntaron a Jesús: “Hay dos equipos jugando, los cristianos y los protestantes… ¿Por qué no animas a ninguno de los dos equipos?... y Jesús contesto: “Yo tan solo disfruto del partido”…

Piénsalo.

*Grupo EmeDdona.

 

 

 

 

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