Nuevo enfado vecinal por el Centro de Inmigrantes de Ayora-Serrería de Valencia

El barrio de Maritim-Ayora de Valencia tendrá un centro de inmigrantes

El barrio de Maritim-Ayora de Valencia tendrá un centro de inmigrantes

La Asociación de Vecinos de este barrio recrimina a la concejala de Cooperación y Participación del Ayuntamiento de Valencia por querer instalarlo en un edificio "que es una ratonera"

El Centro de Inmigrantes que el Ayuntamiento de Valencia quiere ubicar en el barrio de Ayora-Serrería de Valencia, sigue levantando ampollas entre los vecinos.

El pasado lunes, la Asociación de Vecinos de este barrio, entre otros representantes, mantuvo una reunión con la concejala de Cooperación y Participación Neus Fàbregas (València en Comú) en el edificio de Tabacalera del Ayuntamiento de Valencia, que lejos de servir para hablar del futuro proyecto al que se va a destinar el antiguo edificio de la guardería del colegio Jaime I sita en la antigua plaza Federico Mayo, sirvió para calentar aún más los ánimos respecto a la atención de las personas inmigrantes que puedan llegar a nuestra ciudad por distintas vías.

La concejala Neus Fàbregas invitó a la reunión a un representante por finca de la Plaza de Goerlich (antigua Federico Mayo) y a algunos de calles colindantes, así como al asesor de la Presidenta de la Junta Municipal del Marítimo, Gloria Tello (Compromís); a la concejala de Igualdad  Isabel Lozano, a técnicos de inmigración y cooperación internacional; a la directora del Centro Municipal de Atención a Inmigrantes y a diversas entidades que trabajan en proyectos de inmigración en nuestra ciudad. Al encuentro también acudió Mireia Biosca, asesora de Neus Fàbregas en el consistorio valenciano. 

Sin embargo, no invitó al resto de asociaciones vecinales del barrio ni a otros miembros de los partidos políticos en la oposición, llegando incluso a prohibir la entrada a representantes de otras formaciones como Coalición de Centro Democrático CCD en Valencia-Ciudad. 

Una decisión tomada a espaldas de los vecinos

Durante el transcurso de la reunión, Neus Fàbregas y los técnicos insistieron en la necesidad urgente de ayudar a la población inmigrante desde este centro, y destacaron que este año la concejalía y desde el Centro Municipal de Atención a Inmigrantes se había atendido, hasta el pasado mes de junio, a cerca de 750 personas. Los vecinos, encabezados por el presidente de la AA.VV. Marítimo-Ayora, José Antonio Sanz de Miguel, volvieron a recordar que no se oponían al centro, pero recriminaron de nuevo al Ayuntamineto de Valencia por querer instalarlo en un edificio "que es una ratonera en pésimo estado y un lugar inapropiado para estas personas”.

Durante cerca de dos horas le rogaron a Neus Fàbregas que escuchara al barrio y que "analizara realmente si el edificio carecía de las mínimas medidas de seguridad para los migrantes y también para los vecinos de la zona", llegando incluso a insinuar que "ante una catástrofe como un incendio los bomberos no podrían entrar a la plaza con ningún camión". 

El presidente de la AA.VV. incidió también que no habían sido atendidas ninguna de las peticiones de uso hechas por los vecinos para el futuro edificio. “Veníamos a hablar de los posibles usos y nos hemos encontrado en que ya lo tenéis todo decidido de antemano. No habéis querido escuchar y los vecinos nos sentimos engañados y muy decepcionados, porque desde la Concejalía de Inmigración se ha ocultado el proyecto y se ha jugado al despiste”, dijeron.

Un proyecto para 18 personas

Durante el encuentro, los representantes municipales hablaron de la posibilidad de que el centro  acogiera a hombres mayores de edad, 18 en concreto (y no 50 como se llegó a decir en un principio), con posibilidad de ser distribuidos en 3 habitaciones comunes de 6 personas, "a las que no separarán ni una placa de pladur que aporte intimidad", según cuentan representantes de la AA.VV. Marítimo-Ayora. El centro dispondrá también de comedor, cocina, varios despachos, zona de recepción y vigilancia nocturna privada.

Igualmente parte del centro será destinado a “centro cívico” de uso comunal con un despacho y 4 aulas polivalentes de 30 y 10 metros cuadrados aproximadamente. La gestión del edificio se privatizará a una entidad con experiencia demostrada.

Los vecinos ya han anunciado movilizaciones inminentes por lo que califican "una tomadura de pelo de la concejala Neus Fábregas y del equipo de gobierno municipal".

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