26 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Susana Díaz renuncia a plantarle cara a Sánchez y calla con el desafío catalán

Maniatada por Sánchez, la aspirante a la presidencia andaluza se muestra incapaz de hablar del gran problema nacional y reclama a sus rivales que no hablen de España.

La presidenta en funciones de Andalucía, una de las regiones donde menos se entiende el fenómeno del independentismo, no tiene nada que decir del conflicto. O no puede, probablemente. El caso es que Susana Díaz ha enmudecido ante los acuerdos de Pedro Sánchez y su partido con los nacionalistas y no tiene opinión pública al respecto pese a que el conflicto se encuentra en un camino sin aparente retorno.

Maniatada por la obediencia debida al líder, el problema catalán puede pasarle una factura definitiva, máxime cuando su máximo rival, Juanma Moreno del PP, lo ha convertido en uno de los epicentros de sus campaña, probablemente porque en pocos sitios como en Andalucía molesta tanto el soberanismo en una región con cientos de miles de andaluces.

Si algo preocupa en Andalucía tanto como los problemas domésticos, es España. Pero de ello no puede hablar Díaz

Pero Díaz no es capaz de articular algún mensaje al respecto y, al contrario, casi implora a Moreno o a Juan Marín, de Cs, que prescindan de debates nacionales y se centren en Andalucía, pese a que en eso la agenda está monopolizada por la corrupción y el desempleo. 

Así, la desesperación de la candidata socialista a la reelección le ha llevado este sábado incluso a pedir al resto de formaciones que "hablen de Andalucía" ante las próximas elecciones autonómicas del 2 de diciembre y tengan un comportamiento "acorde a lo que merecen los andaluces" en una campaña electoral.

El maquillaje

Así lo ha puesto de manifiesto Díaz a preguntas de los periodistas en Chucena (Huelva), donde ha visitado la III Feria del Vino de este municipio onubense. De este modo, la presidenta ha recordado que "lo único" que había pedido estos días al resto de partidos es que "hablaran bien de Andalucía", pero ahora "les pido que hablen también de Andalucía, porque además de sus problemas nacionales y cuestiones que afecten a otros lugares de España estamos en una campaña de Andalucía, autonómica", ha enfatizado.

De poco le ha valido para maquillar la realidad de su problema: si se enfrenta al soberanismo, dejará en evidencia a Sánchez. Pero si no lo hace, quedará en evidencia ante los andaluces, ya cansados de una gestión marcada a fuego por los ERES, los gastos en prostíbulos a cargo del erario y el fracaso ante problemas endémicos como el paro o la inmigración descontrolada.

 

Sus rivales lo saben, y hacen sangre con el silencio de una Díaz que, en el pasado, tenía un discurso como el del extremeño Vara, el asturiano Fernández o hasta el valenciano Puig; hoy callados todos pese a haberse opuesto en el pasado a cualquier tipo de pacto con el nacionalismo que hoy sostiene a Sánchez en La Moncloa.

"Sólo le falta ponerse el lazo amarillo", comenta el secretario general del PP, Teodoro García Egea, de visita a Málaga. "No puede estar callada mientras los Presupuestos se negocian en la cárcel", le espeta Inés Arrimadas de Ciudadanos. Pero ella sigue en silencio, superada por las contradicciones y soportando a duras penas la presión del propio Pablo Casado, casi empadronado en Andalucía hasta el 2 de diciembre.

 

 

Desde Jerez

Precisamente el presidente del PP ha apuntado a la diana de Sánchez desde la localidad gaditana. Allí  ha afirmado que el Gobierno ha cruzado la "línea roja" con la rebaja del tipo de delito a los "golpistas" independentistas. Así, ha ofrecido el PP como alternativa a aquellos "votantes socialistas que miran con vergüenza a su partido, no entendiendo por qué están cediendo a los independentistas y a los batasunos, y no saben a quién votar para aglutinar toda la fuerza de cambio".

 

En un acto celebrado en Jerez de la Frontera (Cádiz) con motivo del 40 aniversario de Asaja, Casado ha defendido que el PP es un partido "reformista, liberal, centrista, moderado, en el que cabe todo el mundo que quiera defender a España, crear empleo, que los españoles sean iguales, que sus hijos tengan una buena educación y sanidad, o que sus padres tengan una pensión digna"

"Todo el mundo tiene aquí su casa", ha asegurado Casado, que ha recordado que el PP es "el partido al que muchos socialistas han votado cuando han venido mal dadas, como en el año 2000 o en 2011". Así, ha añadido que "ahora que una vez más los votantes socialistas miran con vergüenza, aquí tienen su casa, porque las políticas nuestras son transversales, que quien defiende la unidad no es ni de un partido o de otro, ni quien defiende la familia, la seguridad, la honestidad o la eficiencia".

 

 

Arrimadas ataca

En una línea similar, la portavoz nacional de Cs, Inés Arrimadas, ha dirigido sus dardos a Díez.  La también líder de la formación en Cataluña, Inés Arrimadas, ha advertido este sábado a la presidenta de la Junta y candidata socialista a la Presidencia, Susana Díaz, que "una persona que quiera defender los intereses" de la región "no puede estar callada" mientras "los presupuestos de España se están negociando en la cárcel con Oriol Junqueras". "No puede estar callada" , ha apostillado.

"¿Qué ha dicho Díaz cuando se estaba decidiendo qué inversión puede venir a Andalucía en una cárcel con Oriol Junqueras?", ha preguntado, respondiendo que "nada". También ha cuestionado "¿qué ha dicho Díaz cuando se empieza a ver cómo ha habido llamadas de gracia para beneficiar a los que han dado un golpe contra la democracia en Cataluña; cuando Pedro Sánchez decía que había habido rebelión y ahora que dice que no, como si él fuera juez; qué ha dicho cuando el presidente del Gobierno central ha sido incapaz de responder a una pregunta muy sencilla sobre si va a indultar a los políticos separatistas en Cataluña", respondiendo a todo ello que la presidenta de la Junta ha hecho "nada".

"El PSOE no cree en la igualdad, cree en los privilegios", ha criticado Arrimadas, al tiempo que ha dicho que ve que el PSOE "no cree en España, sino en los sillones para estar en el Gobierno de España", asegurando que en los últimos días ha sentido "bochorno" viendo lo que Sánchez es "capaz de hacer y con quién" para "seguir unas semanas más en Moncloa".

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