Victoria Liceras: “Un presidente tiene más protagonismo que una Fallera Mayor”

Es la maestra de la indumentaria valenciana. Victoria Liceras reclama moderación en los maquillajes y en los peinados de las falleras mayores para que no parezcan clones.

Victoria Liceras apuesta por disminuir el tamaño de los moños traseros para que no sean disfraces. “Son enormes. Habría que pensar en un peinado lógico que se pudiera hacer con el pelo de cada una aunque quede pequeño. Imaginemos que una persona no se hubiera cortado el pelo nunca pues ni aún así tendría ese moño tan exagerado con venga de ochos. Es un pelucón”.

Desmonta la leyenda de que cada traje exija unas peinetas y unos pendientes diferentes. Pide una manga de farol lógica, que llegue hasta el codo y un terno negro para la ofrenda de la Fallera Mayor de Valencia.

Y sobre la polémica de introducir la figura de Falleros Mayores, lo tiene claro: “Esa figura está suplida por la de presidente, con más protagonismo que la Fallera Mayor”.

La Falla Borrull Socors permitirá que los hombres puedan ser Falleros Mayores. ¿Cómo lo valora?

No entiendo el debate. La Naturaleza nos ha hecho diferentes al hombre y a la mujer y, de hecho, esa figura que piden está suplida por el presidente hasta el punto que tiene más protagonismo que una Fallera Mayor.

Cambiando de tercio, ¿los maquillajes son exagerados?

De particular las veo más jóvenes, más frescas y con otra expresión. Cuando están tan maquilladas, me da mucha pena porque parecen clones. No sé por qué esos maquillajes tan duros para chicas jóvenes porque tampoco es una representación teatral sino que se les tiene que ver de cerca como son.

Cada una tiene una fisonomía y el profesional que las maquille deberá saber lo que ha de potenciar. La estética es algo que está a la vista de todos y que me llama la atención hace muchos años, por la desproporción.

¿Y el peinado?

Los laterales chirrían. Yo entiendo que es más cómodo llegar y ponerse esas chapas pero no tiene sentido porque si se estirara el hilo, no sé lo que mediría pero varios metros seguro. Me parece una exageración. Debería hacerse más gordito. Creo que se van contagiando y no quieren que de frente se note que llevan nada. Sólo se les ve de perfil. No entiendo que haya habido tanta dificultad en que llevaran un solo moño cuando el aspecto de frente es como si sólo llevaran uno. Desmerece la imagen de la valenciana si se pierde un icono del peinado, como son los rodetes laterales. ¿Por qué los hacen desaparecer? No digo que tengan mucho volumen pero sí resalte y, desde luego, con una malla más gordita. Es inverosímil que tenga ese carocol tan interminable.

No debería peinarse igual una persona con una frente muy despejada u otra que tenga entradas. Por eso no puede haber un patrón único porque en la diversidad está la belleza. Los moños traseros son enormes. Habría que pensar en un peinado lógico que se pudiera hacer con el pelo de cada una aunque quede pequeño. Imaginemos que una persona no se hubiera cortado el pelo nunca pues ni aún así tendría ese moño tan exagerado con venga de ochos. Es un pelucón. Habría que intentar una imagen real y no un disfraz con un pelo antinatural.

¿Cómo se deben peinar?

Todo es lógica. Normalmente la gente cuando se peinaba de esa forma, se hacía una cola primero y a partir de ahí, dos trenzas. Para sujetar todo el pelo, se necesita una sujeción, para eso está la aguja, a la que la gente ahora potencia mucho. Entonces esta aguja atraviesa esa cola y a partir de ahí, se va haciendo un ocho que es el que fija la aguja a la cabeza y con las dos trenzas, se da una vuelta para que quede un moño estético. Aquí ha cristalizado el de forma de curasán. Pero cuando se empieza a rizar el rizo y se hacen ochos sin parar, sube enormemente y por eso se quieren peinetas bajitas porque cualquier cosa que le pongas, sube muchísimo.

Cuando ves a una valenciana, lo primero que le miras es la cara y si la ves excesivamente maquillada con un pelo estéticamente imposible, da mucha tristeza. Hay veces que me deprimo porque el deterioro sigue siendo constante.

Teniendo en cuenta que suelen llevar el pelo largo, ¿se podría prescindir de los postizos?

Harían falta mucho menos. En cuanto se distribuye el pelo a tres bandas, los lados saldrían con el pelo de cada una y no serían unos CD. Es muy importante la cabeza porque cuando ves a una valenciana, lo primero que le miras es la cara y si la ves excesivamente maquillada con un pelo estéticamente imposible, da mucha tristeza. Hay veces que me deprimo porque el deterioro sigue siendo constante.

¿Cuándo se torció la tendencia?

Se empezó a homologar todo con una imagen única para las cortes de honor. En la década de los 80 se perdieron las tres rayas porque era más cómodo hacer una única central. Y recuerdo que hubo su polémica y Junta Central Fallera (JCF) luchó por mantener la tradición. En el bar Goya, donde se reunía la cúpula de JCF, se hizo una demostración de cómo había que recuperar el peinado y no costó nada hacerlo. Pero si ahora JCF establece que todas tienen que ir igual, ellos sabrán sus motivos para esa comparsa similar. Es carente de personalidad.

Entremos en las peinetas…

Se está desgraciando su forma porque están haciendo que la parte donde están las púas tenga forma semicircular para que se adapte a todo el complejo que lleva detrás la mujer. No entiendo una peineta que sea curva por un lado.

La peineta valenciana es un objeto estético. En los documentos matrimoniales, siempre se habla de peine o peinecillo y a partir de ahí, se evolucionó a una parte de atrás más estética con una decoración en la que no aparece ni el nombre de la chica ni el escudo de la falla sino el significado de amor, de alabanza a la belleza y la pureza… Incluso hace pensar que era una prenda regalada por el novio. Toda la decoración tiene un simbolismo que debería rescatarse aunque se acortara el trabajo del orfebre. Yo entiendo la creación porque detrás de las Fallas hay un comercio pero desde un punto de vista de recuperación, se debería ser más sobrio.

La peineta valenciana es un objeto estético. En los documentos matrimoniales, siempre se habla de peine o peinecillo y a partir de ahí, se evolucionó a una parte de atrás más estética con una decoración en la que no aparece ni el nombre de la chica ni el escudo de la falla…

¿Han de ser plateadas o doradas?

Es indistinto porque en general, las peinetas antiguas que encontramos son piezas de plata y por eso han llegado hasta hoy porque estaban hechas de material noble. Si hay que cincelar, la plata es un metal muy agradecido y si es un trabajo manual y lo tiene que cobrar, no lo va a hacer en un latón. Pueden ser todas de plata con un sobredorado que puede cubrir o toda la pieza o la parte visible y las púas. Lo que menos se ve es plata en su color.

¿Es necesario cambiar aderezos y peinetas con cada traje?

¡Para nada! La gente lo hace porque vamos a la uniformidad. Miramos el color de la peineta pero se ponen una medalla que nada tiene que ver con el resto de su indumentaria. Toda la joyería antigua valenciana tiene una cierta relación y puedes llevar unos pendientes de lámparas con una joia con barquillos. Nunca en la joyería antigua, en la joia lleva el remate del trozo del barquillo. Esto es un vicio adquirido.

Los colores del traje no marcan el color de la joyería. Sólo satisfacen el gusto de la usuaria.

¿Y las mantillas?

Se ha pasado de la mantilla rectangular española que llevan las madrinas a las bodas a otra más de acuerdo con el traje del XVIII que son las de media luna, que no llegan a la altura del hombro sino del codo. En el XVIII siempre se iba de blanco y las negras aparecen más en el XIX. Con el farol se debería llevar un terno o una mantilla de toalla. La Fallera Mayor tendría que ir a la ofrenda con un terno negro. Y que esté bien puesto y no parezca que se las come. Las mantillas siempre se han hecho para tapar la cara pero tampoco vamos a ser tan rigídos.

¿Se han recuperado correctamente los jubones negros?

El jubón del XIX debe llevar la puntita como lo llevaba Pepita Samper. Y así deberían ir las Falleras Mayores de Valencia y sus cortes para la ofrenda. Me parece muy bien que se recupere el color negro pero debemos preservar la forma del jubón con la puntita delante que corresponde a una moda desde mediados del XIX. Lo que no entiendo es que se coloquen cintas anchas encima.

Victoria Liceras siempre dice que el farol se ha de llevar como toca.

Las micromangas de farol son feas y una expresión que no se ve. La manga tiene que ser lógica, con una puntilla que no sobrepase el codo. Y no se puede establecer una medida estándar porque cada chica tiene un brazo diferente. Hablamos de trajes a la medida aunque se hagan en serie.

¿Alguna moda reciente que chirríe?

¡Las manillas! Es una moda reciente. Siempre eran de 2 en 2 en el XVIII hasta mediados del XIX. Ahora las lleva todo el mundo. La cinta se la ponía el que no podía tener una cadena de perlas pero esto ha sido una vorágine y es como todo: una cosa estéticamente preciosa se convierte en un elemento que se come la foto. Normalmente se lleva en las dos muñecas pero no pega ni con cola con las mangas de farol.

La gente piensa que con más botones, cintas, lazos, puntillas… el traje es más bonito pero no lo puedo entender. ¿Quieren un traje singular aunque tenga una estética horrible? La máxima debe ser menos es más.

¿A la ofrenda hay que llevar preciso la medalla de la Virgen de los Desamparados?

¡No! Es el desconocimiento y es muy difícil que la gente llegue a comprender el origen de todo. Por eso con las tendencias hay que ser riguroso.

Es como las flores: se encasquetan en la cabeza en cuanto se lleva un traje de algodón y son para un baile pero no para ir a una presentación.

¿Continúa el deterioro?

La gente en general se deja guiar por lo que le dice el amigo de la falla que no siempre está bien informado. Se ha conseguido que la gente no arrastre las faldas. Fue un efecto pendular: se pasó de una época en que la falda iba por debajo de la rodilla y cuando se empezó a hacer la ropa con el patronaje del XVIII se comenzó a alargar y ensanchar la falda con unos ahuecadores que te puedes morir.

¿Cómo han de ser?

No se puede generalizar. Hay telas que pesan mucho y chafan y hay otras muy ligeras. Volvemos al sentido común. Hay que pensar que en la indumentaria valenciana, la gente no llevaba eso y el vuelo se conseguía por superposición de piezas de debajo. Si te vas a vestir tres días al año, entiendo que no te pongas varias enaguas y si hay una pieza que las suple, es mejor pero debe mantenerse la silueta armoniosa y no un perímetro imposible.

Tampoco puede llevar la misma ropa interior la corte, que se sube y se baja del coche sin parar, que una fallera que se viste para la ofrenda. La corte debe ir de forma que al salir del coche, tenga un volumen adecuado con lo cual quizás deben llevar más armazón. Son cosas muy singulares que deben adaptarse a cada persona.

Es la comodidad la que condiciona que no vaya con un traje de seda natural a una cena de sobaquillo con los cacahuetes y el vino tinto.

¿Sobran adornos?

La gente piensa que con más botones, cintas, lazos, puntillas… el traje es más bonito pero no lo puedo entender. ¿Quieren un traje singular aunque tenga una estética horrible? La máxima debe ser menos es más. Lo que debe primar es que siente bien. La gente carga en los cuerpos y seguramente si se quita todo, la persona luce más pero yo no soy quién para enmendar la plana a nadie. Lo que interesa es que el traje sea lo más parecido a los antiguos. En este momento, donde se puede ver algo es en el Colegio del Arte Mayor de la Seda. Lo perfecto sería que pudiéramos tener un museo donde pudiéramos ver indumentaria. Antes la gente iba vestida siempre así.

¿Se están corrigiendo los escotes?

Empieza otra corriente quizás influenciada por los grupos de baile y la gente se va tapando. El carácter valenciano es de exhibición del poder y si te has hecho una camisa con un encaje, lo tienes que enseñar pero respetando la tradición. El baile está ayudando a educar a la gente y ahora en casi todas las fallas se ven faldas con volantes y delantales más cortos.

¿Desmerecen los trajes de algodón?

Son funcionalmente prácticos porque pesan poco y se puede hacer exactamente igual que un traje lujoso de seda natural.

Está volviendo la palabra de huertana que realmente debería ser las que pintaba Sorolla, con faldas de algodón, un justillo, una buena manga de camisa, los tres moños o uno solo… Es la comodidad la que condiciona que no vaya con un traje de seda natural a una cena de sobaquillo con los cacahuetes y el vino tinto. Da la imagen igual de auténtica valenciana pero sin pasarse. A mí me gustan mucho y siempre los he hecho.

 

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