15 de enero de 2021
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los líderes de Podemos usan una treta para encubrir la lluvia de dinero chavista

Las vinculaciones de Podemos con CEPS siguen saliendo a la luz.

Las vinculaciones de Podemos con CEPS siguen saliendo a la luz.

Iglesias y Errejón intentan tapar los siete millones pagados por Caracas a la fundación de la que formaron parte con una trampa dialéctica llena de manipulación sobre esos datos.

La vinculación entre Podemos y la Fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales) vuelve a sembrar dudas. La presencia de dirigentes del partido morado como asesores vinculados a dicha entidad pesa de nuevo sobre la formación tras conocerse que CEPS cobró más de siete millones de euros entre 2003 y 2011 por labores de asesoramiento al Gobierno de Hugo Chávez.

Los datos han sido sacados a la luz por el exministro chavista Rafael Isea, ahora radicado en la disidencia. La respuesta de los dirigentes de Podemos vuelve a retorcer la realidad para capear el temporal: tanto Pablo Iglesias como Iñigo Errejón han retado a presentar pruebas al calificar de "mentira" que su partido se financiara a través de Venezuela. 

El problema estriba en que las informaciones no señalan una financiación de Podemos como tal sino una retribución anterior en base a su colaboración con CEPS. Sin embargo, los líderes morados se han buscado esa argucia para cubrirse. 

El tema resulta incómodo para la dirigencia morada, que desde el comienzo de su andadura política bajo la etiqueta de Podemos ha intentado distanciarse de sus labores de asesoramiento al chavismo.

Ahora, tras conocerse la cantidad recibida por CEPS, aparecen sospechas relacionadas con la discreta disolución de la fundación semanas atrás. Entonces, desde fuentes oficiosas de Podemos, se consideró que la decisión tenía que ver por la “tormenta mediática” que relacionaba al partido con la fundación. Cabe preguntarse si CEPS, que en los últimos tiempos había cerrado prácticamente todas sus actividades, no barruntaba lo que se le venía encima.

Y es que pese a los esfuerzos de Podemos y la CEPS por alejarse mutuamente, lo cierto es que altos dirigentes de uno y otro siguen vinculados. Por ejemplo, el expresidente de la fundación, Alberto Montero -el mismo que concedió la beca a Iñigo Errejón-, es diputado y portavoz en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados.

Otro tanto sucede con un alto directivo de CEPS, Rubén Martínez-Dalmau, que fue el número tres en la lista de Compromís-Podemos al Senado por Alicante. De ahí que, aunque le pese a los dirigentes morados, haya existido un vínculo entre la asociación y el partido y algunos hayan apreciado una evolución de uno hacia otro. 

Las preocupaciones de CEPS

La divulgación de la cantidad económica cobrada por la entidad ha ido acompañada de algunos de sus informes. Las tareas de asesoramiento incluían cuestiones mediáticas, políticas de todo tipo y hasta cómo afrontar la represión hacia la oposición. También se retribuía la proyección de una imagen favorable del Gobierno chavista en España. Si se tiene en cuenta que el núcleo duro de CEPS en aquellas fechas tan sólo se movía en medios de extrema izquierda se amplían las dudas sobre esas retribuciones.

Desde luego, CEPS se interesaba sobre todo en los titulares del Ministerio de Asuntos Exteriores y, de paso, cultivaba a su patrón, calificando de “salida de tono” el “¿por qué no te callas?” del Rey Juan Carlos a Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana de 2007.

Esa preocupación por Exteriores se dejó traslucir en otro documento en el que predecían la victoria de Mariano Rajoy en las elecciones generales de 2011.

No obstante, los asesores de CEPS no estuvieron tan finos a la hora de aportar una quiniela sobre posibles ministros de Exteriores del Ejecutivo popular. Su terna incluía a Francisco Javier Rupérez, Jorge Moragas y Gustavo de Arístegui. No dieron ni uno, ya que el Ministerio acabó recayendo sobre José Manuel García Margallo.

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