20 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

José Félix Tezanos, la herramienta de Pedro Sánchez para hacer el trabajo sucio

José Félix Tezanos

José Félix Tezanos

Nueva proeza del mago del CIS, resucitando a Podemos y ensalzando al PSOE en contra de toda lógica demoscópica: un empleo bien pagado para encargarse de las peores hazañas.

 

 

 

Tezanos es el colaborador necesario de segunda fila que la historia ha detectado en las peores tropelías. El tipo que miraba para otro lado y aplicaba un plan que no era suyo, el escudero que no hace preguntas pero se encarga del trabajo sucio, el cortesano que agrada al Rey aunque sus decisiones se carguen al Reino.

Prestidigitador de sondeos y dueño de una chistera de la que saca conejos con el pin del PSOE, su última hazaña le confirma como el “mozo de heces” de Sánchez, aquel puesto de prestigio en el Medievo, por el que tantos suspiraban, consistente en limpiarle los bajos fondos al Monarca o al mismísimo Papa tras exorcizar de su intestino lo más grande.

Nada menos que ha apuntado, en su última encuesta, una recuperación de Podemos, a los tres días de que la nave de Pablo Iglesias naufragara en la costa de Galicia y se quedara a la deriva en la del País Vasco.

 

Y le ha ofrecido a su patrón, otra pletórica victoria general, con once puntos de distancia con Pablo Casado que resulta tan inverosímil con la ayuda gratuita de Europa al mismo Gobierno que ofrece pagas clientelares con el dinero de los alemanes.

El favor no es para el pobre vicepresidente segundo de España y primero de Galapagar, sino para su semidios de Pozuelo, ese Aquiles monclovita con un talón muy expuesto: de ahí, o más al Norte pero siempre al Sur del ombligo, le agarran sus aliados para darle el trono como Mefistófeles la sabiduría a Fausto. A cambio de su alma.

Y para que nadie se enfade, no sea que le agiten el corral y los Ceuacescu de Podemos acaben políticamente boca abajo en un pino de la Sierra madrileña, don José Félix les obsequia con un placebo demoscópico a ver si así se calman las fieras que piden sangre en el partido de Echenique y pocos más.

Tezanos se inventa sondeos para intentar que la gente, a fue de insistir, vote a un ganador ficticio: su patrón

A la maldad, entendida como una falta de escrúpulos y de límites, no le acompaña la estupidez en Don Tezanos, un cántabro cantabrón que parece sacado de la misma Palermo: sus campañas de publicidad ofenden a los sentidos, pero estimulan los votos por aquello de que el español medio, a menudo, vota al que dicen que va a ganar.

Los servicios prestados por José Félix, nacido un año después de que acabara la Segunda Guerra Mundial, no le darán una calle en España, pero sí un despacho eterno en Ferraz: acostumbrado Sánchez a los lujos gastronómicos de Moncloa, siempre necesitara alguien en los fogones de su vida. Porque aunque Tezanos achicharre la verdad, guisa como pocos los sapos sanchistas que en España ya son menú del día obligatorio.

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