19 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Alarma en el PP: “¿Y si Albert Rivera nos ficha a un ex barón?”

Albert Rivera junto a otros dirigentes de Ciudadanos.

Albert Rivera junto a otros dirigentes de Ciudadanos.

Cada cenáculo es un hervidero de rumores. El líder de Ciudadanos mueve sus hilos. El insoportable tufo a desbandada se instala entre los populares. Sólo Mariano Rajoy se mantiene firme.


A la espera de cómo acabará la contienda, el paisaje dejado por el 21-D resulta políticamente reconocible. El del PP es el más amargo. Un tufo a desbandada se ha instalado en los niveles medios del partido y casi nadie se libra ahora mismo de un inclemente escrutinio. El nivel de desconcierto ha llegado al punto de circular mil teorías sobre la descomposición de un centro-derecha machacado en las encuestas frente a C´s esbozado como la fuerza de moda y disparado en nuevas afiliaciones a lo largo y ancho de la geografía española.

Las filas las está rompiendo Albert Rivera, discretamente dedicado, incluso a través de emisarios, a tratar de atraer al proyecto naranja figuras populares apartadas de la primera línea política. El objetivo, claro está, pasaría por afianzar sus flancos más débiles. La medida del temor que se vive en el seno del PP la da la cantidad de quinielas circulando sobre los hipotéticos sondeados por el líder de C´s. El runrún ha salpicado ya a un ex barón que ostentó la presidencia de una comunidad autónoma. Quedó, sin embargo, señalado como el responsable último de una debacle en 2015 y de dinamitar la relación con su electorado. El partido, afianzado hoy en un discurso más regionalista, le dio la espalda.

“¿Y si Rivera fichase a José Ramón Bauzà?” Preguntas como ésa circulan entre el subconjunto formado por cuadros medios del PP. La única certeza es que, al menos a día de hoy, nadie en el equipo naranja da carta de naturaleza a tal posibilidad. Punto. Sin embargo, el marketing viral es en numerosas ocasiones difícil de deshacer. La alarma se extiende entre los populares, el ruido se propaga de boca en boca, los reproches entre el Ejecutivo y la formación están al orden del día, las baronías se desesperan, aun cuando nunca falta quien argumenta la existencia de margen de reacción. Eso también es cierto.

La medida del temor que se vive en el PP la da la cantidad de quinielas circulando sobre los hipotéticos sondeados por el líder de C´s

Claro que los líderes políticos lo son por anticiparse a lo que viene y no por ir a remolque de los acontecimientos. Y las críticas, hasta ahora contenidas, se han desatado sobre Mariano Rajoy. Todos los ojos están vueltos hacia el presidente del Gobierno. Solamente con “argumentarios”, actos sectoriales y una convención nacional resultará complicado reforzar al partido que debe afrontar elecciones municipales, autonómicas y europeas el próximo año. Eso como poco, porque hasta en lo más alto se deja la puerta abierta a unas generales, inevitables de fracasar en la intentona de aprobar los Presupuestos Generales del Estado.

Por encima de elucubraciones, la cruda realidad es que Rajoy debe salir de su letargo, minimizar vías de agua, reencontrarse con un electorado repleto de escepticismo y afrontar a pecho descubierto un curso a cara de perro al que llega, además, con un bagaje que está lejos de dar para tirar cohetes. Ese es el partido que propios y extraños esperan que juegue.

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