El PSOE se lleva el gordo en la provincia y PP y Compromís se reparten la pedrea

Jorge Rodríguez ha arrasado en Ontinyent

Jorge Rodríguez ha arrasado en Ontinyent

La mayoría de alcaldes repite, sobre todo socialistas, Ciudadanos se queda atascado, las filiales de Unidas Podemos bajan y Vox entra

Alcaldes consolidados, socios de gobierno que han visto reducida su representación, oposición que se ha distanciado más y partidos independientes que han rascado poco en una provincia, la de Valencia, donde el rojo socialista tiñe la mayoría de ayuntamientos.

Uno de los ejemplos más nítidos de consolidación de la marca unida al tirón del alcalde lo ha constituido Silla, donde el socialista Vicente Zaragozá ha pasado de un precario grupo de cinco ediles a una mayoría absoluta de 12. Su homólogo en Torrent, Jesús Ros, también revalidará la alcaldía con crecimiento a costa de Compromís, aunque al final supera por un edil al bloque de centro derecha.

En Gandia el PP ha estado rivalizando durante parte del escrutinio con la socialista Diana Morant. Un espejismo. El PSOE gana, puede volver a gobernar con Compromís, esta vez con más margen en escaños, y ya no necesita a Ciudadanos. Mislata, con otra exhibición de Fernández Bielsa; Paterna, con el alcalde Sagredo consiguiendo una histórica mayoría absoluta, o Burjassot, con el primer edil, el igualmente socialista Rafa García, con holgado triunfo, han supuesto otros ejemplos de esta tendencia. O Jordi Mayor, en Cullera.

Ha sido la tónica en la provincia, con un Partido Socialista crecido frente un PP que ha logrado mantener alcaldías como Alfafar, Benaguasil o Pedralba con sus mayorías absolutas pero que, en líneas generales, ha bajado, con ejemplos significativos como Sagunt, Aldaia, Alaquàs, Xàtiva o Alzira. Las apuestas de la dirección regional no han dado sus frutos. Ha sido la pujanza individual de líderes locales la que ha salvado alcaldías. Incluso Vicente Ibor ha estado a punto de recuperar la de Paiporta, aunque, pese a ganar, socialistas y compromisarios suman uno más.

Mientras, Ciudadanos se ha quedado como estaba en el sentido de que, cuatro años después, prácticamente ni avanza ni retrocede y, lo que es peor, no resulta determinante. Sí, conserva la alcaldía de Loriguilla ganando y mejora sustancialmente en Alboraya, pero no decanta la balanza en la inmensa mayoría de municipios donde ha obtenido representación.

Peor le ha ido a las filiales de Unidas Podemos y la propia formación, que baja prácticamente a la mitad de lo que tenía, partida por el voto útil a PSOE o Compromís. La formación de Mónica Oltra y Joan Ribó mantiene feudos emblemáticos donde consiguió la alcaldía en 2015, como Sueca, Alzira o Manises, aunque cede terreno de manera alarmante para sus intereses en poblaciones donde hace cuatro años prácticamente se hallaba a la par que el PSOE, como Sedaví o Xirivella. Y esta circunstancia puede resultarle letal a la hora de sumar escaños para la Diputación de Valencia.

Y Jorge Rodríguez, el alcalde de Ontinyent, se convierte en leyenda del independentismo político. Ha arrasado. Y el verbo se queda corto para describir el hecho de sumar 17 de 21 concejales. Y lo conseguido con un partido comarcal de reciente creación: La Vall d´Albaida ens uneix. Renueva alcaldía y escaño provincial, que pierde el PSOE. Una derrota menor para un explosión de victorias en Valencia. Un caso similar, a menor escala, lo representa Manuel Martínez, alcalde de Gàtova en 2015 por Ciudadanos y ahora, en 2019, por Contigo. En ambos casos con mayoría absoluta.

Por último, Vox ha conseguido entrar en la mayoría de municipios donde se presentaba. Sin más fuerza que la de estar ya dentro, como en Moncada, Alboraya, Mislata o Torrent. Previsiblemente suficiente para asegurar escaño en la Diputación de Valencia.

 

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