21 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Llaman el “gueto de Carmena” al plan de cierre del centro de Madrid y se lía

La periodista Carmen Rigalt denuncia las molestias que ocasionará el plan Madrid Central comparándolo con el blindaje del barrio judío de Varsovia por los nazis y le llueven las críticas.

La veterana periodista Carmen Rigalt ha comparado el cierre al tráfico del centro de Madrid, o proyecto de Madrid Central, también conocido como Carmenazo, con el gueto judío de Varsovia bajo la bota de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Y le están lloviendo las críticas por su clasismo y, sobre todo, por su frivolidad al tratarse de una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad.

El gueto, titula Rigalt su columna, en la que de inmediato compara Madrid Central con el tristemente célebre gueto de la capital polaca, donde cientos de miles de persona sufrieron muerte y penalides. Aunque intenta clarear a continuación que “en el gueto de Carmena -salvando las distancias, por supuesto-, la carga metafórica también contagia encerrona. Suena a recinto amurallado provisto de puentes levadizos y ruido de cerrojos. Lo que hasta ahora era el núcleo duro (Huertas y el barrio de las Letras) ahora es un gueto de considerables dimensiones que limita al sur con Atocha, con la Castellana por el Este y al Norte con los bulevares. Ahí se cierra la almendra”.

Y aún trata la columnista de que no se la entienda una mala voluntad en su comparación con esta parrafada: "Si no fuera porque me interpretarán mal diría que es un gueto oscuro con lucecitas de colores. Ahí están mis barrios (Justicia, Chueca, Malasaña), mis calles preferidas (Argensola, Orellana) mis restaurantes (Fismuler, Raro Rare). Estos días, ante el carmenazo que viene, intento que me ayuden a sobrevivir. Me veo haciendo amigos que me puedan garantizar la permanencia en el barrio, pues cada residente censado tendrá derecho a 20 invitaciones al mes. Si por esa vía no obtengo resultados, habrá que esperar a las próximas elecciones municipales, a ver si cambiando el voto cambian los guetos y se da la vuelta a la tortilla”.

Pero está claro, por la reacción en las redes, que la comparación no ha parecido muy afortunada y Rigalt está teniendo que aguantar un buen chaparrón de críticas, no exentas algunas de ironía y humor. Y como muestra, estos botones:

 

 

 

 

 

 

 

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