22 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Una negligencia en un hospital de Gerona arruina la imagen de Puigdemont y Comín

Los fugados Puigdemont y Comín, en un acto en Bélgica.

Los fugados Puigdemont y Comín, en un acto en Bélgica.

Mucho sacar pecho en Europa de las bondades de la independencia mientras en Cataluña su nefasta gestión mientras se desfilfarraban millones "retrata" al exconsejero de Sanidad y su jefe.

Al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a sus exconsejeros fugados a Bélgica o Escocia se les llena la boca con las supuestas bondades del procés y de la modernidad de su "República catalana".

Pero los hechos son tozudos y en el día a día de la Cataluña real cada vez es más evidente la nefasta gestión del independentismo y el caótico estado de los servicios públicos -como la educación o la sanidad- mientras millones y millones de euros de las arcas públicas se han vertido por el sumidero del 1-0 y el órdado secesionista.

La última muestra de esto ha tenido lugar, con final fatal, esta semana en la sanidad catalana. En concreto en el Hospital de Gerona, la provincia del propio Puigdemont. Una mujer de 84 años ha fallecido después de esperar más de siete horas en urgencias sin ser atendida tras acudir con un cuadro de cólicos  y vómitos.

 

Pese a ello, el centro sanitario ubicó a la paciente en un recinto de un pasillo, los conocidos como box, en el que permaneció esas siete horas sin ser atendida. El hospital ha reconocido que ese día vivía por falta de medios "una situación excepcional".

Los familares de la fallecida han anunciado una querella en los tribunales. La herencia de más de un año de parálisis de la Generalitat mientra Puigdemont y su exconsejero de Sanidad, Toni Comín, siguen viviendo del erario catalán con el único objetivo de insultar a España desde su escondite belga.

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