24 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ussía hunde a Anna Gabriel adelantándole la noticia que más daño le puede hacer

La espantada de la dirigente antisistema de la CUP no ha podido ser más decepcionante. Si lo que buscaba era forrarse, regenerar su imagen y convertirse en mártir ya puede pensar otra cosa.

Si la dirigente de la CUP pensaba que iba a ser recibida en su periplo venezolano como una heroína estaba muy equivocada. Su recibimiento no ha podido ser más accidentado, tal como publicó ESdiario, y ahora ha sido Alfonso Ussía el que le ha puesto la puntilla en su artículo de La Razón.

Se pregunta el periodista en voz alta si volverá a España o se quedará para siempre en Venezuela para evitar su inmediato horizonte penal al tiempo que ironiza con que de momento "disfruta de la hospitalidad del simpático criminal Maduro, que ha celebrado su visita con toda suerte de mimos y agasajos".

Claro que Gabriel no ha logrado engañar a tantos como quisiera y tal como señala Ussía, el tiro le ha salido por la culata porque "todavía restan en Venezuela medios de comunicación libres y nada dispuestos a colaborar con el régimen del cordial y hospitalario asesino". 

Aquí recuerda que la periodista Diana Gámez le ha dedicado perlas tan sangrantes como estas: "La he visto mil veces por la televisión española y estoy segura de que sufre al menos dos formas de hidrofobia; su cuerpo rechaza el agua y siempre tiene mal de rabia" o "viene del primer mundo a pasearse con guardaespaldas y carros blindados por las calles de esta chabola llamada Venezuela" o "una progre cutre catalana con su indescriptible pollina cortada con una tijera amellada para completar el aspecto guarro y desaliñado que exhibe como si fuera un trofeo".

Ussía va más allá y aventura que "otro sopapo más y la esforzada Anna Gabriel embarca a toda prisa en el aeropuerto de Caracas en el primer avión con destino Bruselas. Porque nuestra valiente heroína de la CUP va a seguir los pasos de su atmirapla Puigdemont, pero sin la ventaja de tener a su lado a un pardillo que le paga hasta la factura de la tintorería". 

En cualquier caso para el periodista "lo más sugerente, lo más reseñable, es que desde el Caroní, el maravilloso afluente del Orinoco con casi 1.000 kilómetros rasgando Los Llanos y las selvas de la Pequeña Venecia una venezolana libre haya detectado los efluvios de la farsante de la CUP. Si los guacamayos lo permiten, que se quede allí hasta que los venezolanos sean de nuevo libres y soberanos. Mal futuro, Anna Gabriel".

 

 

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