26 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Casado tumba la teoría del “payaso” de Dani Mateo y dice por qué no tiene razón

El humorista de La Sexta tal vez no debería ir a la cárcel por lo que hizo, pero le han sacado los colores destrozando su explicación para irse de rositas tras ofender a los españoles.

Este miércoles Antonio Casado se suma a las reflexiones sobre los límites del humor desde su columna de El Confidencial y lo hace recordando que “Dani Mateo, el comunicador de La Sexta que simuló limpiarse los mocos con la bandera de España, consciente de las obligaciones contraídas por su inesperado protagonismo social, sin dejar de reírse de su propia ocurrencia, se ha mostrado seriamente preocupado porque se quiera llevar ante la Justicia a un payaso “por hacer su trabajo”.

A pesar del pensamiento dominante, Casado se aleja y señala como “muy desacertada su opinión” porque “muchos artistas del humor hacen su trabajo sin pasar por el juzgado” y concreta que “servidor se parte la caja con el verbo inteligente de Leo Harlem, Carlos Latre, Berto Romero y tantos otros que no tienen necesidad de ofender a nadie para arrancar la risa de su público”.

Aquí es donde hunde a Dani Mateo al matizar que “eso requiere talento. Lo de Mateo solo requiere osadía o atrevimiento, que son recursos propios de mentes poco evolucionadas, generados por la galbana, la necedad o la ignorancia”.

A su juicio, no obstante, “es discutible que la sal gorda de Dani Mateo haya desbordado las barreras jurídicas. Pero es seguro que ha desbordado las barreras éticas y estéticas de la libertad de expresión. Y de la vida en común”.

Olvidando la dimensión judicial del caso e insistiendo en “nadie debería ir a la cárcel por un exceso en el uso de la libertad de expresión” añade: “Pero sí volver a la escuela. O a un centro de reeducación para aprender que no se debe ir por la vida ofendiendo sentimientos ajenos a cambio de que nadie ofenda los propios. Es el primer mandamiento de la convivencia, inspirado en lo que dicta el sentido común. Y no tanto en lo que dictan las leyes, aunque puedan ser concomitantes”.

Para concluir recuerda que “en todo caso, quien atenta contra el sentido común, las reglas de la convivencia y los sentimientos ajenos, a costa de un símbolo nacional, por ejemplo, debe estar preparado para que otros atenten contra el sentido común, las reglas de la convivencia y los sentimientos ajenos, a costa del debido respeto a la dignidad de aquel”.

Sin embargo, “en vez de asumirlo, en justa reciprocidad, Mateo se ha puesto a dictar doctrina sobre los límites del humor y lo preocupado que está por que las opiniones de un payaso puedan ser penalizadas”.

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