18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Manada femenina, o el juego sexual del muelle

El caso de 'La Manada' pone el foco sobre comportamientos sexuales inquietantes, de carácter 'lúdico' con una raíz psicológica que hoy la autora analiza profesionalmente.

 

 

Denominado también ruleta sexual, con el mismo significado que el término vulgar muelle. Puede realizarse con una sola chica y varios hombres, con varias mujeres y un hombre o con parejas de chica y chico donde la chica en una especie de fuelle se va cambiando y saltando de pareja.

Los chicos están sentados con los pantalones bajados y uno seguido de otro, en hilera. Las chicas se sientan encima, frente a ellos, buscando el acto de penetración y sin ninguna medida profiláctica. El tiempo estipulado con cada chico es de 40 segundos para proseguir con un nuevo cambio de pareja y repetición de la misma jugada. Si hay una sola chica el anterior es abandonado.

En caso de más chicas , una nueva joven repite lo de la anterior. El juego es perdido por aquel en quien primero se produzca la eyaculación. Antes de estas prácticas hay un gran consumo de alcohol y drogas, con su efecto desinhibidor y desorientador, la auténtica raíz y origen de esta patología y no tanto la necesidad de experimentar nuevas esferas ante la apatía de la normalidad.

Graves enfermedades

Han obviado el mejor de los tratamientos que es el sentimiento hacia alguien, donde amor y sexo van perfectamente entrelazados y donde la normalidad es el mayor de los deseos placenteros. Este juego es gravísimo y máxime sin protección. Embarazos no deseados y consecuentemente abortos y peligro de su vida por temor a los padres. Ruptura y desgarro vaginal. Enfermedades de transmisión sexual como sífilis, gonorrea, sida o clamidia.

 

El peligroso juego vino de Sudamérica y ya provocó allí alarma en 2013

 

Dolor en posteriores relaciones sexuales. La higiene o falta de higiene tanto de chica como de chico es un foco de contagio porque existe un contacto entre todos y restos de fluidos. En vez de culpabilizar al hombre y repetir hasta la saciedad no es no, aunque sea consentido y un pacto entre ambos jóvenes afectados por un alto índice de alcoholemia, urge una auténtica educación sexual e información de drogas, alcohol y efectos.

La cosificación

La culpabilidad posterior es posible prevenirla cuando uno es consciente de que no se debe entrar en mundos destructivos y en muchas ocasiones sin vuelta atrás. El miedo a acudir a un médico y a contárselo a sus padres, en esta edad de 14 o 16 años, hace que una posible infección se extienda originando una septicemia o infección generalizada y , consecuentemente, la pérdida de la vida .

Y todo por un simple juego sin sentido donde el hombre también es cosificado y ella se ve cosificada a si misma. De forma inconsciente pero se cosifica al transformarse en un simple juego u objeto de placer pasajero y de graves consecuencias.

 

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