La Policía Local de Valencia deja en evidencia a la consellera de Justicia

Agentes de la Policía Local de Valencia

Agentes de la Policía Local de Valencia

Agentes de policía salvan la vida de un anciano de 79 años, tras practicarle maniobras de Reanimación Cardiopulmonar y reanimarlo con un desfibrilador.

En un momento en el que está abierto un debate sobre el fallecimiento de un hombre en la Ciudad de la Justicia de Valencia, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria y fallar el desfibrilador de las dependencias, una reciente actuación de la Policía Local de Valencia ha dejado en evidencia a la consellera de Justicia, Gabriela Bravo

La investigación de la conselleria revela que la empresa encargada del mantenimiento introdujo unas baterías incompatibles con el aparato, cuando ese control sobre el estado del aparato era responsabilidad política de la anterior exdirectora general de Justicia de la Generalitat, Verónica López. A la investigación, se une la reciente decisión de la Junta de portavoces de Les Corts que ha rechazado, por los votos en contra de los partidos del Botànic, la petición del PP de que la consellera Gabriela Bravo comparezca en la comisión de Justicia del día 29 para hablar del fallo del desfibrilador de la Ciudad de la Justicia de Valencia. La petición de comparecencia contemplaba asimismo que la consellera diera cuenta de las tareas de control de mantenimiento y funcionamiento de este tipo de aparatos vitales en las sedes judiciales, desde qué fecha se conocía su "mal estado", y de las actuaciones para "garantizar la seguridad y protección de todas las personas que acuden". 

La necesidad de que haya formación sanitaria en este aspecto y que todos los centros públicos y servicios de atención ciudadana dispongan de estos aparatos en buenas condiciones, ha vuelto a saltar a la actualidad. 

Agentes de la cuarta unidad de Distrito salvaron esta misma semana la vida a un hombre de 79 años, tras practicarle maniobras de Reanimación Cardiopulmonar y reanimarlo con un desfibrilador. El suceso ocurrió  en la calle José María Bayarri, del Barrio de la Luz de Valencia, justo el día en que se conmemorara el "Día de la Policía. “La mejor noticia para celebrar el Día de la Policía”, señalaba el perfil oficial de la Policía Local de Valencia en Twitter.

La dotación de estos aparatos electrónicos en las unidades móviles de la Policía Local se hizo efectiva en el año 2017, tras una moción presentada al Pleno del Ayuntamiento de Valencia por una ex concejala de Ciudadanos, Mª Dolores Jiménez, y aprobada por la que, hasta la pasada legislatura, fue la concejal de Policía del Ayuntamiento de la ciudad, Anaïs Menguzzato (PSPV).

En esa moción, Mª Dolores Jiménez ya expuso que "la actuación en los primeros momentos de producirse una parada cardio-respiratoria era esencial para poder mantener con vida a una persona, hasta la llegada de profesionales sanitarios".

Del mismo modo, la ex-concejala de Ciudadanos explicó ante el pleno que "diversos estudios científicos han demostrado la efectividad, utilidad y el nulo riesgo de la utilización de los desfibriladores semiautomáticos en los programas de atención inmediata realizados por personal no sanitario en espacios públicos, y avalan que dicha utilización puede salvar la vida a personas que sufren una fibrilación ventricular. 

Por ello, Jiménez no dudó en contestar al tuit de la Policía Local y al concejal de Protección Ciudadana del Ayuntamiento de Valencia, Aaron Cano, pidiendo mayor formación para los agentes y la necesidad de que los coches de policía vayan equipados con desfibriladores.

 

 

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