18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Guerra en la Policía (II)

La subida salarial de Policía y Guardia Civil es, para Jusapol y otros colectivos, una traición de los sindicatos que impide una equiparación real que podía lograrse. Ésta es la historia.

Ayer se consumó la traición. Roma andaba conspirando con los fariseos para acallar los gritos y las protestas de unos cristianos hastiados ya de tanta injusticia; y a media tarde, Caifás y Pilatos junto al resto del séquito entrelazaron sus manos. 

Es una obviedad que lo que mal empieza mal acaba, y la pantomima de votación excluyente para llegar a un acuerdo que ya estaba acordado, nos ha llevado al enésimo esperpento de este binomio (gobierno/sindicatos), ambos con mucha prisa por sacar algo adelante que frene la sangría de votantes y afiliados.

La puesta en escena de ayer evidencia la debilidad de Rajoy y su necesidad imperiosa de tener los presupuestos ya, para seguir manteniendo un hálito de vida. Los líderes sindicales, en lugar de aprovechar esa fragilidad para acabar con un agravio histórico, han preferido lavar su mala imagen y anteponer sus intereses a los del colectivo. 

Firmando este apaño se impide que el agravio de décadas finalizara ya y bien, sin medias tintas, sin juego de trileros

Ya nadie duda de que con la endeblez de este Gobierno, si todos nos hubiéramos puesto en fila india detrás de Jusapol, que tenía la legitimidad ética y la fuerza, lo habríamos conseguido todo. Pero conseguirlo todo gracias a una asociación extrasindical, haría tambalearse todos los cimientos de las organizaciones representativas.

¿Qué pintaban ahí si no eran ellas las que consiguieran el “acuerdo histórico”?

Firmando este apaño dejas además a los pies de los caballos y sin opciones para presionar a la fuerza política que más estaba poniendo de su parte para que el agravio de décadas finalizara ya, y finalizara bien, sin medias tintas, sin juego de trileros.

Si están firmados los 800 millones reales que suponen este acuerdo con los representantes de los policías y guardias civiles, Rivera y los suyos ya no podrán apretar para los ansiados, y hasta hace poco indiscutibles para todos, 500+500+500.

Los que se arriesgaron

Se ha traicionado así a quien de verdad quería ayudarnos, para dar aire a quien sólo pretende utilizarnos. Miguel Gutiérrez, responsable de los temas de interior en Ciudadanos, ha estado hombro con hombro con los miles de policías y guardias civiles en este viaje, y a riesgo de su propia imagen política se ha saltado el protocolo habitual de pasamanos a líderes sindicales y mandos de ambos cuerpos, para bajar a la calle a escuchar a agentes de verdad, de esos que se montan en el zeta cada noche para que usted duerma tranquilo en su hogar.

 

 

Después de esta nefasta gestión, y si todavía queda un ápice de dignidad, los secretarios generales de todas las asociaciones y sindicatos representativos deberían dimitir mañana mismo.

Esperemos que nadie tenga ahora la osadía de atribuirse el mérito de lo próxima subida de sueldo —que no equiparación—, al menos nadie más que quien de verdad ha luchado para que llegáramos hasta este punto: Jusapol, los compañeros desplegados en Cataluña y Ciudadanos.

En tres escenas

Nada habría sido lo mismo sin esas tres piezas. La película de estos dos últimos días está al nivel tanto de quien nos gobierna, como de quien nos representa. 

Primero se anuncia una votación donde sólo podrán ejercer su derecho de sufragio quien le pague los siete euros a los sindicatos a fin de mes, asegurándose así de dejar fuera el voto crítico de los miles de policías que se han dado de baja este año. 

Sólo se dejaba votar previo pago y a afiliados a sindicatos; pero además el sistema de votación se cayó

Luego se presenta el método de recuento a través de una empresa que se supone de “prestigio internacional”, y cuyo servidor  se cae a la media hora de empezar a votar. Al rato ya se construye un relato de un supuesto ataque informático delictivo que tiene como misión señalar de manera clara a la asociación que lidera la oposición a los sindicatos: Jusapol; y que todavía no ha podido probar nadie.

¿Cuánto se ha pagado a esta empresa externa por esta chapuza? ¿Por qué no ha sido el Gobierno a través de los cauces habituales de votación con el carné profesional el que garantizara el voto de todos los policías y guardia civiles? ¿Por qué los sindicatos no exigieron que el método de votación  fuera el oficial a través del Ministerio?

 

Se ha dejado fuera a todos los que se han dado de baja en los sindicatos que son  los que iban a votar que no

 

¿Son los Secretarios Generales, que hace décadas que no se suben a un coche de policía, tan expertos como para saber a las pocas horas de caerse el servidor que aquello era un ataque premeditado? ¿Cómo es posible que el Secretario de Estado de Seguridad en su primera aparición pública después del desastre y sin haberse pronunciado aún ningún juez, fiscal o grupo policial de delitos informáticos, se alinee con el discurso sindical y hable ya de “ataque”? 

Algo huele mal

Los periodistas de investigación de OK Diario sacan entonces una noticia donde se asegura que los sindicatos policiales “sugieren” el sentido del voto a sus afiliados a través de misivas, y manifiestan haber podido comprobar que si el voto era positivo quedaba registrado sin problemas, pero si era negativo, el sistema mandaba un mensaje de error.

Algo huele a podrido en Dinamarca.  

La comparecencia televisiva del Secretario de Estado de Seguridad para hablar de estos hechos sigue la habitual línea de engaño a la que nos tiene acostumbrados:

Empieza diciendo que le parece un acierto de los sindicatos la decisión de someter el preacuerdo a la votación de sus afiliados (¡qué sorpresa!). Luego habla de “votación compleja” por ser casi 140.000 agentes los llamados a votar. Miente. 

Ni de cerca son ese número porque sólo pueden votar quienes estén afiliados a sindicatos representativos, y no hay ninguna complejidad porque existe un método probado y fiable de votación con el carné profesional que es el que se usa en las elecciones sindicales al Consejo de la Policía.

Un acuerdo de cúpulas

Para acabar, al ser preguntado por el posible ataque al sistema, pide calma, y dice textualmente que “se puede estar en contra de esa propuesta y no apoyarla, pero se están viendo cosas que sobrepasan esa discrepancia…”.

José Antonio Nieto sigue mintiendo.

No, no se puede estar en contra de esa propuesta porque se ha dejado fuera de la votación a todos los que se han dado de baja en los sindicatos que son precisamente el grueso de los que iban a votar que no. Al final no habrá votación, y las cúpulas sindicales dirán sí a algo que afectará a decenas de miles de familias durante el resto de sus vidas. 

 

Pasarán décadas hasta que se vuelvan a dar las condiciones para tener la fuerza suficiente para negociar un acuerdo de esta envergadura. La última vez fue en las olimpiadas de Barcelona 92, y allí, también nos engañaron. 

Habrá que seguir dando guerra, como Coordinador General de la plataforma Una Policía para el S.XXI, tomaré el testigo de Jusapol en la siguiente batalla, la del cambio de modelo policial, y acudiré al Congreso de la mano de Ciudadanos a contar las miserias que hay detrás del modelo estructural, del operativo y de la ausencia de una verdadera carrera profesional, así como de un sistema de búsqueda de líderes y no de jefes mediocres y politizados que es lo que hay ahora. 

Otro modelo

Incorporaremos en nuestro primer acuerdo con Jusapol, su código de buena conducta para sindicalistas que va a suponer un giro de 180 grados en esta materia, e intentaremos que sea el propio cambio de modelo el que garantice que no se puedan dar las injusticias del actual  nunca más.

Pero esa será otra batalla… todavía estamos con la equiparación.

Las familias de los policías y guardia civiles recordaremos cuando toque votar tanto en las elecciones generales como en las elecciones al Consejo de la Policía, quién decidió esta vez por nosotros:

Roma no paga traidores.

 

(*) Samuel Vázquez es articulista fijo de elsemanaldigital.com, criminólogo y coordinador general de la plataforma 'Una Policía para el siglo XXI'.

 

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