18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Diez cosas que no quitan el sueño a Sánchez y deberían si tuviera conciencia

Si algo quedó claro en la entrevista de La Sexta fue que el presidente en funciones duerme bien, aunque sobre la mesa tiene una pila de motivos que desvelarían a cualquier dirigente. No a él

Por lo que se ve Pedro Sánchez dormía a pierna suelta en La Moncloa hasta que empezó a tener pesadillas con la sola posibilidad de que Unidas Podemos entrara en su Gobierno. Y eso que fue él quien ofreció -sin demasiado convencimiento, eso sí- a los morados una Vicepresidencia y tres ministerios. 

Pero, ¿qué cosas no quitan el sueño al presidente en funciones y deberían? He aquí diez. 

La primera es precisamente ésa: seguir en funciones cinco meses después, y los que quedan. Y no le quita el sueño porque ya está Sánchez pensando cómo burlar la ley y subir las pensiones y los sueldos de los funcionarios aun teniendo sus competencias muy restringidas por la Constitución. 

Por no poder no puede ni sustituir a los ministros que van causando baja. A la salida de Meritxell Batet para encargarse de la Presidencia del Congreso y cuyas funciones en Administraciones Públicas asumió el ministro de Agricultura se unirá en breve la de Josep Borrell.

El ministro de Asuntos Exteriores deberá incorporarse el 1 de noviembre a su nuevo puesto como jefe de la diplomacia europea. Sus competencias en el Gobierno de España deberá asumirlas otro ministro que ya esté, y no es precisamente un ministerio fácil. 

La segunda es consecuencia de la primera: al estar en funciones, Sánchez no puede elaborar Presupuestos y hay que volver a prorrogar los de 2018, elaborados por Cristóbal Montoro. Quien este viernes se felicita en tono jocoso en ESdiario por que el socialista esté tan cómodo con las cuentas que heredó del PP como para colgarse medallas que no son suyas. 

 

La tercera es depender de Bildu en Navarra, una línea que jamás José Luis Rodríguez Zapatero ni Alfredo Pérez Rubalcaba se atrevieron a cruzar. La Comunidad Foral fue una de las tres condiciones que, in extremis, Albert Rivera puso sobre la mesa de Sánchez el lunes, ofreciéndole a cambio su investidura. 

La respuesta del presidente, por escrito, fue que "no existe pacto alguno con Bildu" en Navarra. Por lo pronto el PSN de María Chivite votó junto con los herederos de Batasuna en protesta por el recurso presentado por el PP, Cs y Vox contra la llamada ley de abusos policiales. Que demoniza a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.   

 

 

La cuarta es la sentencia de los EREs, el mayor caso de corrupción del PSOE de Andalucía, con Manuel Chaves y José Antonio Griñán pendientes de condena. Por suerte para Sánchez, ésta no va a arruinarle la precampaña. Inicialmente la sentencia se preveía para octubre, pero como desveló este periódico a principios de septiembre el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ya habla de que será "antes del final del año". Simplemente. 

La quinta es la sentencia del procés, que sí se conocerá a lo largo de octubre. Se espera un veredicto duro por parte del Tribunal Supremo y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ya ha advertido de que habrá "desobediencia civil" en respuesta. Habrá por tanto un otoño caliente en Cataluña y la onda expansiva política será grande. Pero al presidente socialista tampoco esto le quita el sueño. 

Ni la sexta: las sospechas que siguen cerniéndose sobre su tesis doctoral, más ahora que también está en tela de juicio el presidente del Senado, Manuel Cruz, por plagio. 

Por suerte para Sánchez, las elecciones del 28 de abril dieron al traste con una comisión de investigación sobre su tesis que el PP tenía a punto de caramelo en el Senado, donde por entonces gozaba de mayoría absoluta. Así que ahora, cero preocupaciones al respecto. 

El martes el Supremo se pronunciará sobre la exhumación y posterior inhumación de los restos de Franco

La séptima es la exhumación de Franco, un asunto con el que el Gobierno del PSOE generó muy altas expectativas entre la izquierda desde el principio y que ha ido defraudando una y otra vez. El próximo martes el Tribunal Supremo se pronunciará al respecto, y se espera que los jueces respalden la decisión del Ejecutivo de sacar al dictador del Valle de los Caídos.

Cosa distinta será que la Justicia acceda a que Franco sea inhumado en el cementerio de El Pardo en vez de en La Almudena, como quiere la familia. 

La octava es el paro, en medio de un escenario internacional de nubarrones. En agosto subió y firmó el peor dato desde 2010, cuando España empezó lentamente a salir de la UVI. El Gobierno aún no ha conseguido bajar de la barrera psicológica de los tres millones (está en 3.065.804 desempleados según el Ministerio de Trabajo). 

La novena es Íñigo Errejón, porque aunque Unidas Podemos sería el más perjudicado ante una hipotética irrupción de su excompañero en las elecciones generales, al PSOE también le haría daño. Y mirando a su derecha tiene Sánchez un buen ejemplo de los efectos que puede tener la fragmentación del voto en tres. 

Y la décima es, precisamente, el estado anímico de los votantes de izquierdas después de la frustración y el enfado que les ha provocado la falta de entendimiento entre socialistas y morados; que va a dar una nueva oportunidad a un centro derecha que ha aprendido la lección: si no hay España Suma es previsible que al menos sí haya una acumulación del voto útil en torno a Pablo Casado

Así que sí. Pedro Sánchez tiene más motivos para dormir intranquilo que tener a Unidas Podemos en su Consejo de Ministros.

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