22 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Qué más palos al bolsillo estudia el Gobierno?

María Jesús Montero, ministra de Hacienda

María Jesús Montero, ministra de Hacienda

Con la luz y el combustible en precios de atraco, el Ejecutivo no descarta meterle más la mano aún en el bolsillo al ciudadano en dos ámbitos sensibles y bien llamativos.

 

 

Aunque el Gobierno intenta disimularlo, la preocupación por la situación económica de España es más que notable, y algunos indicios negativos que empiezan a verse confirman que el temor está más que justificado: se creía -y se cree- mucho en la figura de Nadia Calviño, la ministra de Economía menos mediática de la historia, como guardiana de las respuestas y de la interlocución con Bruselas; pero de momento con eso no llega para calmar las tempestades divisadas en el horizonte.

 

Esos nervios, y la asfixiante presión recaudatoria de Podemos, le llevan al Ejecutivo en pensar varias fórmulas para obtener más dinero y, de paso, no dejarse arrebatar del todo por el partido de Iglesias la -falaz- idea de que meterle la mano en el bolsillo a los ricos es el remedio para todos los males.

Primero porque ya se hace y, segundo, porque elevar la presión fiscal a las rentas más altas suele provocar que éstas reduzcan sus bases de cotización para simular que ganan menos y cobrárselo de otras maneras. Es un hecho.

 

 

Más 'tajada' aún

El caso, y vamos al grano, es que varios ministerios  analizan de dónde rascar, pues en su concepción de la vida pública lo de bajar el gasto no entra en sus planes. Y se le han ocurrido varias cosas, aparte de la tajada indirecta que ya se están llevando con la casi pornográfica subida del recibo de la luz y de los carburantes, ambos en récords históricos.

Una, eliminar las desgravaciones de los planes de pensiones  y empezar con ello a penalizar el ahorro, una locura con muchos paladines sin embargo. Y dos, ésta más llamativa aún: atizar fiscalmente a los propietarios de viviendas vacías con la excusa de que las saquen al mercado del alquiler y así, al subir la oferta, la demanda disfrutará de unos precios más asequibles.

 

La vieja idea de Colaus y Echeniques varios cobra cuerpo, aunque nunca para los dos primeros inmuebles: sería a partir del tercero cuando el palo se activaría. De momento es solo una idea, que no agrada siquiera al ministro Ábalos, pero que esté sobre la mesa ya lo dice todo. Atentta la compañía, pues, que de un modo u otro vienen curvas económicas.

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