21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El doloroso nacimiento del rey del fútbol

Pelé llora abrazado al portero Gilmar, nada más ganar la final del Mundial de Suecia

Pelé llora abrazado al portero Gilmar, nada más ganar la final del Mundial de Suecia

Hace ahora 60 años quedó encumbrado en el Mundial de Fútbol de Suecia el brasileño Pelé, el primer futbolista en convertirse en un icono de la cultura de masas.

El Mundial de Rusia, con o sin selección española, vuelve a recordarnos que el fútbol es, con diferencia, el mayor espectáculo de masas del mundo. Y metidos ya en el siglo XXI, una industria formidable trata de rentabilizar como nunca antes la dimensión global de este deporte. La publicidad y los derechos de exhibición en los medios de comunicación audiovisuales son los pilares de este negocio único que, eso sí, necesita épica y héroes para sostenerse.

Y en ese combustible mítico, emerge la figura de Pelé, para la FIFA el mejor jugador del siglo XX y para muchos aficionados el futbolista más grande de todos los tiempos; el dios padre de una santísima trinidad en la que entran y salen, según las preferencias y modas, Maradona, Di Stéfano, Cruyff, Best, Messi o Cristiano Ronaldo.

Hace ahora sesenta años arrancó la leyenda de Pelé en el Mundial de Suecia, con el telón de fondo de la Guerra Fría, el Telón de Acero en Europa y la división del mundo en bloques del mundo, y el imparable proceso de descolonización en África y Asia.

 

A Estocolmo llegó siendo solo Edson Arantes do Nascimiento, un muchacho de 17 años y 8 meses natural de la población de Três Coraçôes. Y de allí salió como campeón mundial y con el título de O Rei, llorando a lágrima viva.

No fue nada fácil, en todo caso, la conquista de tanta gloria para aquel chaval tímido y de físico aparentemente menudo. Siendo púber debutó en la élite del fútbol carioca militando en las fila del Santos, ganándose la admiración casi general pero también enconadas envidias. La potencia y la habilidad de aquel 10 resultaban insólitas e incomodaban especialmente a los futbolistas consagrados.

 

 

Fue el caso de Luizinho, le estrella del Corinthians, que no fue convocado al Mundial, desplazado por aquel advenedizo genial. Y en un amistoso, un compañero suyo, Clemente, quiso hacerle justicia con una entrada brutal a Pelé que casi le destroza la rodilla.

Vicente Feola, el bonachón seleccionador brasileño, decidió llevarse a Pelé a Europa a pesar de lo mal que pintaba aquella lesión. El joven atacante, eso sí, tuvo que someterse a una tortuosa terapia que consistía en aplicar toallas hirviendo sobre la rodilla herida.

No llegó a recuperarse para el debut de Brasil en el Mundial ante Austria. Ganaron los brasileños por un contundente 3-0 con goles de Mazzola (2) y Vavá. El segundo partido fue ante Inglaterra. Pelé tampoco pudo jugar y el partido concluyó 0-0 gracias a la magistral actuación del portero pross, McDonald.

Para muchos aficionados Pelé es el futbolista más grande de todos los tiempos; el dios padre de una santísima trinidad en la que entran y salen, según las preferencias y modas, Maradona, Di Stéfano, Cruyff, Best, Messi o Cristiano

Fue en el tercer partido ante la URSS de Lev Yashin, la mítica Araña Negra, cuando se estrenó Pelé. Ganó Brasil 2-0 con doblete de Vavá y Pelé deslumbrando junto a los no menos geniales Garrincha y Didí. Brasil pasó a los cuartos de final donde le esperaba la selección de Gales que no pudo contar con su estrella, John Charles. Aun así, se lo pusieron muy difícil a los brasileños, levantando un muro ante la portería de su guardameta, Kelsey.

Solo el escurridizo Pelé acertó a echarlo abajo cuando recibió un pase de Didí a espaldas de la portería, bajando el balón con el pecho a su pie derecho, para luego girarse a toda velocidad y fusilar al meta galés.

Aquella final

Fue el gol de la victoria y el pase a semifinales ante la fastuosa Francia de Fontaine, Kopa y  Piantoni. Pero la Canarinha  ya estaba disparada y pasó por encima de los Bleus, a los que derrotaron 5-2 con hat trick  de Pelé.

La final fue ante la Suecia de Liedholm, Gustavsson, Simonsson, Svensson y Gren. Tras el gol inicial de Liedholm, Vavá anotó un gol a pase de Garrincha. Pelé estrelló un balón en el palo y de nuevo anotó Vavá a pase de Garrincha para terminar la primera parte 2-1.

 

En la reanudación, Pelé hizo su célebre globo a Gustavsson rematando la pelota de bolea para convertir el 3-1. Zagallo anotó el 4-1 y Simonsson recortó para Suecia. Al final, después de superar a dos defensas en el aire tras un salto impresionante, Pelé cabeceó el balón y éste trazó una parábola lenta para ir a posarse majestuoso dentro de la portería escandinava.

Maracanazo

Brasil conquistaba así su primer Mundial, resarciéndose de la hecatombe del Maracanazo, y encontraba a un ídolo que, a partir de entonces, lo sería ya de todo el mundo. Aquel muchacho cohibido fuera del campo pero una bestia dentro del césped nacía como rey del fútbol.

Y lo hacía, como en todo nacimiento, llorando abrumado por el dolor y emoción sobre el hombro del portero Gilmar; la primera estampa de las muchas que, con los años, le han convertido no solo en un ídolo del deporte, sino también en un verdadero icono de la cultura de masas.

 

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