18 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los estrategas de Sánchez le bajan de la nube: "El sprint final será vital"

Sánchez durante un mitin.

Sánchez durante un mitin.

La confianza en revalidar el mandato del residente está instalada en Ferraz, pero puede ser contraproducente. El trabajo de equipo se vuelca en el objetivo prioritario: Movilizar.

La carrera al 28-A ha arrancado para Pedro Sánchez bajo el influjo de los sondeos, internos y externos, que arrojan el 30% de los votos. Y esperan que la tendencia se afiance ante una larguísima campaña electoral que describen como "vital", a tenor de la volatilidad electoral. El estado mayor del presidente del Gobierno ha interiorizado los errores de las andaluzas, sembradas de expectativas finalmente frustradas. 

Conscientes de que una encuesta es solo la foto del momento y no una profecía, el objetivo final de Sánchez pasa por llegar a la meta superando ese 30% de los sufragios. Si lo logra, los socialistas podrían moverse con comodidad en una horquilla entre 130 y 140 parlamentarios. Lo único que podría cuestionar sus expectativas, según barajan, de aquí al 28 de abril, es "caer en errores". Nada más. Y nada menos.

El equipo de Sánchez se ha fijado como meta el 30% de los votos, casi nada

 

Esas fuentes consultadas por ESdiario detectan a sus votantes muy activos, saliendo de su letargo, y así lo constató Pedro Sánchez días atrás a su paso por Granada, obligando a la organización a ampliar el recinto. O por Ciudad Real, donde un millar de personas se quedaron fuera del mitin. Unos buenos resultados permitirían al jefe del Ejecutivo, en funciones tras pasar por las urnas, afrontar con legitimidad de los votos unas negociaciones, si las generales terminan por arrojar un escenario endiablado para configurar mayorías.

Eso llegan a sugerir cercanos al líder del PSOE con la mirada centrada en la batalla por los llamados "restos". El sistema electoral fomenta el bipartidismo siendo proporcional en circunscripciones donde el reparto es superior a 7 escaños, mientras en el resto, la mayoría de las provincias, solo acaban accediendo a escaño los dos partidos a la cabeza en virtud de la distribución por cocientes de la ley D´Hont.

La diferencia es que, en estos momentos, el PP se enfrenta por idéntico espacio con Ciudadanos y con Vox y eso, sobre el papel, tendrá premio en adjudicación de escaños para el PSOE en la pole position. Consolidar su ventaja es el reto de los estrategas de Sánchez, que despliega una gran actividad en busca del votante socialista de toda la vida y de aquel que pudo engrosar los caladeros naranjas y que "volverá" a sus filas por la foto de Colón. Esa es una disyuntiva planteada por Sánchez hasta la saciedad como discurso de precampaña: O el PSOE o las "derechas".

Porque Sánchez nunca concede a Pablo Casado la condición de rival. Las tendencias de estudios en manos de colaboradores del presidente echan una mano y confirman al Partido Popular como segunda fuerza, siempre por debajo de 100 escaños, y lejos de los naranjas. "Albert Rivera está mal, realmente mal", según el resumen de un  alto cargo deseoso de desbordar a Ciudadanos, declarado enemigo público número 1. Las fuentes consultadas auguran un traspié en las urnas para Rivera y moderan la caída de Podemos en su particular encrucijada. 

Siempre resulta más fácil desgastarse en la oposición que al frente de un Gobierno que está llevando la iniciativa. "El poder desgasta, sobre todo al que no lo tiene", como dijo Giulio Andreotti, es ya una máxima reiterativa del líder del PSOE en privado. Y, ciertamente, Pedro Sánchez anda reforzando su perfil presidencial. Un Sánchez que, en este momento, su entorno ve "tranquilo", "contento", "confiado en la victoria" y, sobre todo, en "volver a gobernar".

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