Gatopardismo en la reversión del hospital de Denia

Si la Generalitat sólo compra la parte del socio mayoritario, el minoritario le puede controlar las finanzas y las inversiones.

La novela El Gatopardo, de Lampedusa, ha pasado al acervo popular de quienes no la han leído por la frase "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie". Cambiarlo todo para que las cosas se queden como estaban es lo que parece que puede acabar pasando en el área de salud de La Marina, con el hospital de Denia como mascarón de proa.

Tras la ocurrencia de comprar en diferido las acciones de la concesionaria, en la Generalitat vuelven a barajar la idea de adquirir la parte del accionista mayoritario (DKV, 65%) si el minoritario (Ribera Salud, 35%) decide no vender.

Pero esa opción, que ya de entrada supondría el incumplimiento de la palabra del president en sede parlamentaria de que la reversión sería al 100% y antes de que acabe esta legislatura, tiene otro grave problema: que en la concesión (en la que la Generalitat y Ribera Salud acabarían siendo socios, fórmula inédita hasta el momento) el que pone el director financiero está estipulado que sea Ribera Salud. Es decir, el que, tras la reversión, mandaría en una empresa “semipública” sería el representante de la empresa privada, como ahora. Además, el plan de inversiones en la nueva empresa se ha de aprobar -como ahora- por consenso. O lo que es lo mismo, con el visto bueno de la empresa privada a los planes de la administración pública. Con lo que, en lo sustancial, todo quedaría como está, pero con 40 millones menos en las arcas públicas.

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